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El arte del performance

03/02/2016
04:18
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Como pocas veces se ha visto, en el Teatro de la Ciudad de Querétaro la fila era larga y tupida para ver un “performance”.

Los enfilados querían ver a Lechedevirgen Trimegisto, al más popular de los artistas de Querétaro el transdisciplinario: Felipe Osornio.

Urgencia tal de una desbandada de jóvenes por asistir al evento. Siempre es así con Lechedevirgen, aclaró el director del centro cultural, “Jala mucha gente”, dijo Gabriel Hörner.

El programa informaba sobre la presentación del tercer acto de la pieza Campos del dolor del artista de Querétaro, referente al capítulo Endemoniados. Trilogía que se complementa con los apartados de Leprosos y Deslenguados. Tríptico que se inspiró en la vida e imagen del Niñito Fidencio, sanador de Espinazo, Nuevo León.

El foro del teatro de la Ciudad está lleno hasta el tope, como muy pocas veces y empieza el performance.

Actor uno: Alexis, invidente que hace chistes de invidente, stand up para mentes abiertas: “La gente nos llama gente con capacidades distintas; no ma…, seguro yo vuelo”. Risas en el foro.

Segundo acto: Alexa Kiñones, un travesti de casi metro y medio de estatura y brazos de Rocky, rapa a tres voluntarios frente al público.

Tercer acto: Un sujeto que dice padecer anosmia, es decir, que no tiene la facultad de oler. “Me preguntan que si se pueden echar pe… en mi cara”. Risas en el foro.

Tercer acto: Un sordo da un discurso con sus manos y Lechedevirgen traduce a la palabra. Cada uno va a su ritmo. Aplausos.

Cuarto acto. Ciego y sordo bailan un vals frente al público. Lechedevirgen habla siempre de “este espacio simbólico del arte”. Aplausos en el foro.