Tierra de Emprendedores

Venden sabor, calidad y orgullo en cada pieza

Don José Varela y doña María de Lourdes abrieron hace 13 años la tienda Dulce Querétaro, donde destacan los productos locales

FOTO. CÉSAR GÓMEZ
23/01/2026 |08:00
Rosaura Hernández
Reportera EL UNIVERSAL QuerétaroVer perfil

Lo que empezó como un pequeño negocio en el tradicional barrio de La Cruz, en el municipio capitalino, se ha convertido en una de las dulcerías más tradicionales y populares de la ciudad. Se trata de Dulce Querétaro, el lugar donde el sabor, el trabajo artesanal y el turismo se juntan para ofrecer no sólo productos de buena calidad, si no una experiencia de sabor y orgullo queretano.

Hace 13 años el señor José Luis Varela Corona y su esposa María de Lourdes Reyes Onofre decidieron abrir un pequeño negocio, en un local ubicado en la calle Independencia, número 129, justo a un costado del Templo de la Cruz. En ese entonces comenzaron a ofrecer un licor que ellos mismos preparaban y su idea era abrir una licorería; tan sólo con un tablón y unos bancos, pero con mucha esperanza, comenzaron a ofrecer este licor artesanal, mismo que a la fecha siguen preparando.

Para su sorpresa el producto fue bien recibido entre los queretanos, quienes además les comenzaron a pedir dulces para poder acompañar su bebida. Tras muchos comentarios de personas preguntando por dulces, don José Luis y doña Lourdes decidieron probar en ese giro e invirtieron apenas tres mil pesos para adquirir una pequeña cantidad de dulces típicos, pedido que lograron acabar en tan sólo dos días, al darse cuenta de las buenas ventas y de que la gente seguía pidiendo dulce típico, decidieron cambiar de giro y enfocarse en vender, promover y ahora producir dulce típico de la región.

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José Luis Varela Corona tiene actualmente 74 años y es originario del municipio de Querétaro, él es ingeniero mecánico y a la fecha sigue trabajando en proyectos relacionados con su carrera y a la innovación con dulces típicos, junto con su esposa María de Lourdes Reyes Onofre, quien tiene 68 años de edad. Sus tres hijos les siguen ayudando con la dulcería, ambos tienen 44 años de casados y comentan a EL UNIVERSAL Querétaro que se sienten orgullosos de vivir y ayudar a promover los buenos sabores que tiene el municipio de Querétaro.

Desde los inicios de su dulcería, ambos tenían muy claro que lo que querían promover era el consumo de dulces típicos mexicanos, ya que con esto buscan, además de apoyar a los artesanos de la región, promover entre las nuevas generaciones el consumo moderado de dulces que van desde una oblea, un borrachito, rollos de guayaba, frailes envinados, cajeta de Tequisquiapan y Peña de Bernal, chocolates al 100%, mermeladas, licores de mandarina, anís, lima, hierbabuena, menta, entre otros.

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El entrevistado expresó que de acuerdo con lo que marca la Unesco, Querétaro tiene únicamente cinco dulces típicos que son: los royos de guayaba, el dulce de leche, el camote achicalado, la bisnaga (que ya está prohibida) y las natillas; mientras que otros dulces como los pedos de monja, palanquetas o mazapanes, son populares, pero no son reconocidos oficialmente como típicos de la entidad.

En la dulcería también se manejan dulces bajos en azúcar, y existe una línea de productos que sin azúcar o están endulzados con miel de agave o Splenda.

Los precios de los dulces varían, pero van desde los seis pesos por pieza hasta los 180, por lo que el entrevistado dijo que son dulces que prácticamente todas las personas pueden adquirir.

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Por si fuera poco, en Dulce Querétaro busca destacar el trabajo de los artesanos del estado que se dedican a la fabricación de algún tipo de dulce, y en esta dulcería se pueden encontrar productos de municipios como Cadereyta, Querétaro, Tequisquiapan, El Marqués e incluso de estados o ciudades como Michoacán, Zacatecas y Guadalajara.

“Lo que queremos es que la gente consuma dulce artesanal, todo con medida, pero un dulce pequeño de vez en cuando no hace daño a nadie”, afirmó.

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Por su parte, María de Lourdes expresó que en su familia se sienten orgullosos de mantener la tradición de los dulces tradicionales, ya que afirmó, son un producto considerado como parte de la gastronomía mexicana.

“Los niños ya no conocen este tipo de dulces, muchas veces nos vamos con la idea de que hay dulces sólo comerciales y las nuevas generaciones ya no conocen lo que es un borrachito o un ate, nosotros aquí buscamos promover el consumo responsable de dulces típicos”, dijo.

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Picardía mexicana

La picardía es algo que distingue a los mexicanos, y en los dulces no es la excepción, por ello Josefina Bustos Cerecedo, de 58 años, quien es una de las artesanas que colabora con esta tienda, explicó que desde hace varios años comenzó a crear de dulces queretanos, que destaquen por su forma y nombre ingeniosos, pero con un buen sabor.

Actualmente ella produce dulces como los ombligos de obispo, pechos de monja o una nueva variedad de los pedos de monja.

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