Cuando Juan Carlos Osorio llegó a México, dijo abiertamente que tenía como sueño “ir a una Copa del Mundo..." y ya lo cumplió... o por lo menos, dice el colombiano, “vamos a la mitad del sueño, ahora hay que jugarlo”.

La gente que por más de tres horas esperó la llegada de la Selección Nacional Mexicana, no aguantó más y dio portazo en el hotel de concentración, con la idea de estar cerca de los futbolistas.

Sólo una cuarta parte de los 32 bólidos que participarán en la carrera euroasiática ha pasado la primera meta, esa que está justo en la aduana que permite el ingreso a Rusia.