El jueves pasado hombres que se identificaron como policías ministeriales, entraron al domicilio del periodista y por la fuerza lo sacaron de su habitación en presencia de su familia, incluso después regresaron por sus teléfonos. Un día después fue encontrado muerto.

Carlos Zazueta, investigador para México de Amnistía Internacional advirtió que la aplicación de esta medida es una “trampa” para que el juez no pueda determinar libremente la medida cautelar.