El sótano de la Escuela Nacional de Estudios Superiores (ENES), campus Juriquilla, guarda “la joya de la corona” para un puñado de investigadores y sus estudiantes.
Ahí se encuentra un túnel de aire, diseñado y construido por el doctor Jesús Alejandro Franco Piña, profesor de tiempo completo e investigador en el área de Energías renovables. Los estudiantes de la carrera de Energías renovables pueden poner en práctica los conocimientos adquiridos en las aulas.
Para llegar al túnel hay que entrar a las entrañas de las instalaciones de la ENES. Un pasillo reducido con tubos y cables en el techo conduce hasta él.
Cuando a la gente se le dice “túnel de viento” se viene a la mente las pruebas de aerodinámica que se hacen a los autos de Fórmula Uno y a los vehículos en general. Franco Piña dice que en el túnel subsónico de la ENES lo podrían hacer sin problema.
“Este es un túnel subsónico abierto. Uno cerrado tendría que salirse el ducto y hacer el retorno, debería de estar conectado a una manguera de entrada de aire externo, sino que lo está jalando de unas rendijas y empieza a circular cuando logras un flujo muy estable.

Son más complejos y para fines de investigación. En este caso, las características que tiene es que podemos llegar hasta 10 metros por segundo, inclusive si tenemos un área más abierta (de las ventanas) podemos llegar hasta 15 o 20 metros por segundo, que son rangos donde las turbinas grandes y las escaladas, operan como límite. No hay turbinas eólicas que operen a más de 20 metros por segundo. Es, aproximadamente, 80 kilómetros por hora”, explica.
El diseño es propio, afirma el especialista, desarrollado durante varios años, primero —dice— la “parte de los fierros”. El ventilador tiene 55 caballos de fuerza, de 1.4 metros de diámetro, siendo muy grande.
Un factor interesante es que en este túnel se pueden probar modelos completos, porque hay otros que sólo prueban el perfil aerodinámico, pero no una turbina completa. También cuenta con una área de prototipado, donde se usa impresión 3D, para fabricar diseños que simulan.
“Simulamos nuevas formas, nuevos diseños, y los probamos… Esto nos abre la puerta para que académicos y estudiantes tengan la oportunidad de diseñar. Es lo que en el ámbito de las energías renovables nos está faltando a nivel nacional. Estamos comprando muchas turbinas de grandes marcas, pero nos falta llevar en conjunto un proyecto para hacerlas. Tenemos la capacidad intelectual para hacer nuestras propias turbinas”, subraya.
Actualmente en México hay túneles de viento de este tipo en Guadalajara, la Ciudad de México (en Ciudad Universitaria, de los más grandes), el Instituto de Energías Renovables (en la capital del país), pero del tamaño del de la ENES son apenas tres, sólo superado por el de CU y es usado para analizar estructuralmente edificios que también los imprimen a escala.
Los autos, tanto los de competencias como los comerciales con un diseño nuevo, se someten a pruebas en túneles de viento para ver cómo se comportan.
El túnel se utiliza mucho en docencia en la ENES, se enseña a los alumnos a hacer los experimentos y llegan a colaborar con empresas automotrices para ciertos proyectos.
Un diferencia del túnel de viento de Juriquilla es que los estudiantes tienen acceso a su uso y pueden desarrollar sus proyectos de investigación. No sólo está abierto para la carrera de Energías Renovables, también para Ingeniería Aeroespacial.

“Está hecho para que los estudiantes se metan, muevan, y experimenten, investiguen, para fomentar esa parte. Además, el funcionamiento de las turbinas eólicas es muy particular. Cuando comienzas a estudiarlas te imaginas que funcionan de otra manera. Difícilmente, sin tener este tipo de herramientas, observas. No somos como los países de Europa, donde caminas y ya están unas turbinas por todos lados. Aquí en México no tenemos aerogenerador instalado. Apenas tenemos aquí cerquita los de Huimilpan, esa experiencia palpable, que puedan tocar, que puedan probar sus propios diseños es una oportunidad que es única”.
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