Las pequeñas empresas son las que menos incorporan herramientas tecnológicas a sus operaciones, pese a que también están expuestas a riesgos y podrían beneficiarse de estas soluciones para agilizar sus procesos, señaló Miguel Ángel Carapia, presidente del Clúster de Tecnologías Digitales en Querétaro.
“Las que menos se protegen normalmente son las empresas comerciales. Las de servicios, porque pues la gente no tiene esta conciencia, no está tan viva y como no tienen tanta necesidad creen que por ser pequeñas, muchas de ellas, nadie las va a atacar”, explicó.
Carapia señaló que el tamaño de un establecimiento no impide que sea objeto de ataques informáticos debido a que los mecanismos empleados para intentar acceder a los sistemas no seleccionan únicamente a las grandes compañías. Por ello, consideró necesario que los pequeños negocios también conozcan las herramientas disponibles para proteger su información y sus operaciones. “Los algoritmos están preparados para atacar a cualquiera, ahí sí no les importa el tamaño”.
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En el caso de la industria manufacturera, el presidente del organismo explicó que existe una mayor conciencia sobre la protección tecnológica, debido a los requerimientos de trazabilidad que forman parte de sus actividades.
En contraste, mencionó que en los establecimientos comerciales y de servicios persiste la percepción de que sus dimensiones los mantienen fuera del alcance de los ataques.
El dirigente también se refirió al aumento de los riesgos asociados con el uso de inteligencia artificial para realizar ataques contra servidores e instalaciones. Explicó que esta situación ha llevado a más compañías a solicitar asesoría especializada y servicios de ciberseguridad.
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“Eso pues nos está provocando que haya mayor demanda en términos de ciberseguridad y cosas que por un lado benefician a la industria”, expuso.
Carapia estimó que prácticamente todas las empresas reconocen la necesidad de proteger sus sistemas, aunque precisó que se trata de una apreciación y no de una cifra estadística. También indicó que el conocimiento de los riesgos no necesariamente se traduce en la incorporación de herramientas de protección.