El viernes 30 de septiembre inició el paro de estudiantes de la Universidad Autónoma de Querétaro (UAQ), y concluyó el 28 de octubre. Durante esas semanas ha habido mucha incertidumbre, pero también diálogo y espacios de reflexión.

¿Qué nos ha enseñado este evento?

Un día antes del paro, algunos estudiantes y autoridades de la administración central se reunieron para dialogar en torno a las quejas en materia de violencia en razón de género que la comunidad estudiantil mostraba desde hacía mucho tiempo, y que no habían sido apropiadamente atendidas por las instancias encargadas de llevar esos casos. Se notó claramente el hartazgo por parte de estudiantes por la falta de atención en temas tan sensibles para la sociedad misma. Al día siguiente, el paro comenzó.

Hay múltiples efectos de este paro estudiantil y todos son trascendentales. En primera instancia, ha generado un momento coyuntural en la forma en que de ahora en adelante se atenderán los casos de violencia de género en la UAQ, situación que supone mayor atención, agilidad, acompañamiento, etc., de los procesos. Respuestas satisfactorias y rápidas de los casos son determinantes para solucionar las situaciones de violencia y evitar que los problemas puedan escalar, causando daños más graves.

De igual manera, es lamentable que se haya tenido que llegar hasta esa instancia para generar ese efecto, pero el paro estudiantil ha sido crucial para reflexionar en torno a cómo debemos comportarnos en la UAQ y fuera de ella, así como para ser más conscientes de la realidad social que hoy en día tenemos. No se debe normalizar el acoso de ninguna índole, ni tampoco los comentarios ni actitudes machistas, misóginos y pasivo-agresivos en ningún espacio, sino denunciarlos y exigir un cambio de comportamiento y pensamiento.

Otro resultado que ha detonado es la visibilización hacia estudiantes. Son el futuro. Es cierto, los estudiantes siguen en formación y por ahora no tienen la misma experiencia que un docente, pero es su actitud, convicción y organización las que se resaltan aquí. La comunidad estudiantil, sin muchos medios y recursos de diversa índole, y en cambio con incertidumbre y zozobra, llevó a cabo el paro porque había sido relegada en sus demandas y estaba convencida de que se necesitaban hacer cambios de manera inmediata.

Tales cambios que ha logrado la comunidad estudiantil son para beneficio de quienes hoy forman parte de la UAQ, pero también para quienes en el futuro se integren al universo de la máxima Casa de Estudios de Querétaro. Lo que se hizo hoy gestará frutos para un mañana menos incierto, y de la misma manera diseña un mensaje de lo que las nuevas generaciones están dispuestas a hacer para ser escuchadas y desencadenar cambios progresistas que ayuden a la sociedad entera.

El paro evidencia lo decidida que está la comunidad estudiantil para buscar cambios positivos el día de mañana,  cueste lo que le cueste. Nos muestra que, cuanto más oscuro esté el panorama, más debemos insistir para llegar a un escenario más apropiado. Esa avidez de querer ser escuchados y ese ímpetu de querer ser parte del cambio es indispensable para nuestra sociedad y los retos tan severos de la realidad en la que vivimos en la actualidad. Mi total apoyo por más expresiones de la convicción y actitud que envolvieron esos 29 días, pues es un ejemplo para forjar la ciudadanía.

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