Sociedad

Muestran su devoción y fe en la capilla de La Noria

Miles de fieles acuden de distintas zonas del país para agradecer al santo de las causas difíciles

FOTO. CÉSAR GÓMEZ
28/10/2026 |08:21
Domingo Valdez
Corresponsal en QuerétaroVer perfil

Algunos llegan tras recorrer pocos kilómetros. Otros lo hacen de algunos cientos, pero sus pasos los llevan a una pequeña capilla a la orilla de la carretera México-Querétaro, donde cada 28 de octubre se reúnen los fieles a San Judas Tadeo.

Desde un día antes de la celebración del santo de los casos difíciles y desesperados, los devotos llegan ya a la capilla de San Judas, conocida también como capilla de La Noria, a un costado de una gasolinera, a la orilla de la carretera, en territorio del municipio de El Marqués.

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Antes de llegar a la capilla ya hay instalados puestos de ropa, comida y vendedores de imágenes del santo, aunque también se ofrecen figuras de Malverde y de la Santa Muerte.

En el estacionamiento de la gasolinera donde se ubica la capilla hay vehículos decorados con los colores verde y blanco, con los que se identifica a San Judas Tadeo.

FOTO. CÉSAR GÓMEZ

Víctor Hugo Martínez lleva en los hombros a su hija, Dana Sofía, de cuatro años de edad. Un poco atrás camina Gabriela Rangel, madre de la niña. La joven mujer explica que visitan a San Judas cada año para agradecer por la salud de Dana, pues su nacimiento fue complicado.

“Pido que me la cuide, que me la proteja, que es mi única hija. Y más que nada para que mi parto saliera bien, fue de ocho meses, nada más que estaba atravesadita, pues fue cesárea. Me encomendé a San Juditas para que todo saliera bien”, narra.

A la pareja la acompañan también los padres de Gabriela, María Elena y Fermín, así como su hermano, del mismo nombre de su padre. Pero no sólo acuden a dar gracias. También hacen comida para dar a los peregrinos que acuden a la capilla de La Noria.

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“El otro año trajimos tortitas con su refresquito y mi niña dio gelatinas. Este año le hicimos igual, nada más que ahora venimos en 27. El otro año pues sí vinimos en 28. La verdad yo sí le tengo mucha, mucha fe a San Juditas. De hecho todos en mi familia somos devotos a él”, añade Gabriela.

Un auto Chevy estacionado a un costado de la gasolinera contigua a la capilla, está decorado con motivos de la figura. Viene de San Antonio La Isla, municipio de Tenango del Valle, en el Estado de México. Dicen que desde hace cinco años acuden a la fiesta de San Judas Tadeo, como una manera de demostrar su fervor al santo que de acuerdo a la tradición fue decapitado en Edesa, la actual Sanliurfa, en Turquía, y está sepultado en la Basílica de San Pedro.

El joven, quien no da su nombre, comenta que él lleva acudiendo cinco años, mientras que con su familia lleva tres años. Salieron de su localidad el martes por la mañana. Por la tarde regresan a casa, pero él regresa hoy.

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“Vengo, digamos por la fe y por la devoción al santito. Sí soy católico, pero anteriormente no me acercaba tanto a ningún santo en especial. Entonces, en una ocasión andaba trabajando por aquí, vine, me gustó, más que nada por la fe que se tiene aquí. Y desde ahí lo frecuento, lo visito, y aquí seguimos”, abunda.

A unos metros de ellos, una familia reparte carnitas a los devotos que llegan. Se trata de Juan Manuel Vega, su esposa, sus hijos y su padre, quienes desde hace ocho años, dan comida a los fieles.

“Decidimos venir aquí a compartir algo de lo que tenemos. Pero sí, es una costumbre”, comenta Juan Manuel.

“Voy también luego a los hospitales a llevar tortas de milanesa, a veces tamales que hace mi esposa, gorditas, diferentes cosas. Llevamos a los hospitales, a La Pradera, en El Marqués, en 5 de Febrero, al General, a muchas partes. También a la gente que está en la calle”.

Agrega que lleva a sus hijos para que en el futuro ellos sigan con la tradición.

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