Los templos de todo Querétaro reciben a miles de feligreses el Miércoles de Ceniza, fecha en que da inicio la Cuaresma de 2026, tiempo de preparación para la Semana Santa, que es la conmemoración más importante para los católicos, al recordar la pasión y muerte de Cristo.
En familia o solos, los devotos acuden a los templos más cercanos a sus domicilios, trabajos o escuelas, para tomar ceniza, como marca el dogma. En las iglesias los sacerdotes y, en algunos casos, laicos que ayudan en las labores de la iglesia imponen ceniza a los devotos.
Diferente a décadas atrás, cuando se decía “polvo eres, y en polvo te convertirás”, ahora la frase que los católicos escuchan es “conviértete y cree en el Evangelio”.
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Templos como La Cruz reciben a grandes cantidades de feligreses que desde temprano llegan para cumplir con su deber de católicos. Se rezan oraciones, se escucha el Evangelio según San Mateo, donde Cristo critica a los hipócritas por alardear de sus obras de caridad y sus ayunos. “Que no sepa tu mano izquierda lo que hace la derecha”.
Para la Iglesia católica la ceniza representa la penitencia y el arrepentimiento. En la Palestina de hace dos mil años, la gente se cubría la cabeza con ceniza cuando hacían algún sacrificio. En el catolicismo, según los registros más antiguos, la imposición de la ceniza comenzó en el siglo IX.
Aunque en la actualidad la mayoría de las personas desconocen el origen de la tradición, la cumplen. Las ceremonias duran alrededor de media hora. Al final de las oraciones y la homilía, se pide a los devotos formarse para recibir la ceniza. Con calma, los devotos avanzan. Luego de recibir la ceniza depositan limosna en los cestos colocados cerca del altar.
En La Cañada, en el municipio de El Marqués, uno de los templos más representativos, la Iglesia Chiquita, recibe a los devotos desde temprana hora y hasta las 14:00 horas. Este templo, el más antiguo del estado, de acuerdo con algunas crónicas, recibe a los fieles.
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Los pasos de los habitantes de La Cañada se dirigen al templo que hace honor a su nombre y que fue restaurado en años recientes. El altar y las imágenes en el templo están decoradas con paños púrpura, el color de este tiempo litúrgico. Las bancas son pocas, pero cada media hora se llenan con los feligreses marquesinos.
Adentro, un grupo de mujeres, quienes ayudan en las labores del templo y de la parroquia de San Pedro de La Cañada, son las encargadas de llevar a cabo las oraciones de cada media hora.
Afuera de la Iglesia Chiquita se colocan puestos de diversos antojitos y mercancías, que se suman a los que siempre se instalan en el Jardín Hidalgo. Cuando salen, algunos fieles compran algún producto, por lo que el Miércoles de Ceniza también se convierte en una fuente de recursos para los comerciantes.
En otros templos de la capital se ofrecen en las inmediaciones pan, elotes, esquites, buñuelos, papas a las francesa, jarritos preparados, algodones de azúcar, entre otros alimentos típicos.
Los templos cierran sus puertas hasta entrada la noche, algo inusual para días entre semana, cuando la mayoría abre apenas unas horas para recibir a los feligreses. Este miércoles no es así. El movimiento es constante. Incluso por la tarde el movimiento es mayor, pues quienes trabajan, cuando acaba su jornada, asisten para cumplir con el ritual.
La ceniza está hecha de las palmas secas usadas en Domingo de Ramos del año anterior. También se utilizan misales maltratados. Se recolectan y luego se guardan para este día. Como es tradición, el miércoles se debe guardar la Vigilia de manera estricta, así como ayunar, para los adultos que estén en condiciones de hacerlo.
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La Cuaresma y su duración de 40 días tiene un simbolismo. El semanario Desde la fe, editado por la Arquidiócesis de México, señala que en la Biblia el número 40 está presente en varias ocasiones. Por ejemplo, en el Éxodo, siendo 40 los años que el pueblo judío tuvo que vagar en el desierto antes de entrar a la tierra prometida.
Asimismo, señala que el número 40 representa el tiempo de transición, un tiempo de prueba o castigo, como los 40 días que duró el diluvio, o los 40 días que pasó Jesús en el desierto antes de comenzar su pasión.
Para la iglesia en la actualidad, los 40 días de la Cuaresma son un tiempo de preparación y purificación de los fieles.
Así, los católicos comienzan el tiempo más importante e intenso del año litúrgico. Contrario al tiempo de adviento, cuando se anuncia el nacimiento de Cristo, en este tiempo se prepara para su pasión, que se conmemora en Semana Santa.