Sobrecarga de trabajo, falta de insumos, cansancio físico y emocional es lo que deben enfrentar trabajadores de la salud del Hospital General de Querétaro. La falta de personal, aunado a la saturación y jornadas de hasta 20 horas con más de 50 o 60 pacientes en el área de urgencias hacen que sus mentes y sus cuerpos se rompan.
Personal de Salud del hospital denuncia, pidiendo el anonimato por temor a ser despedidos, que médicos, enfermeras y camilleros enfrentan cargas de trabajo excesivas, debido a que el nosocomio no cuenta con el personal necesario para atender a los pacientes que llegan, no sólo de Querétaro, pues también acuden personas de otras entidades. Normalmente, a cada enfermera o enfermero le corresponde atender a cuatro pacientes, en promedio. Actualmente, deben asistir a ocho o nueve pacientes.
“Los médicos no alcanzan a hacer su diagnóstico. Tenemos muchos pacientes que podrían estar dados de alta desde un día antes y siguen en sillas esperando (atención) porque no se les da el seguimiento que les deberíamos de dar”, señala una de las personas que denuncia las condiciones de trabajo.
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En un día, agrega, se tenía a 120 pacientes para 30 enfermeras. Se podría decir que corresponden cuatro pacientes por cada una: sin embargo, no todo el personal realiza labores operativas, ya que también hay coordinadores. Además, cada paciente intubado debe ser atendido por una enfermera, quien sólo puede atender a un paciente adicional. Se debe enfocar en dos pacientes, por la gravedad de los mismos.
“Todos están corriendo, el ambiente laboral está cada vez más ríspido, porque obviamente el estrés es mucho, y la verdad es que en lugar de estar contratando o que entren más compañeros están renunciando. El Seguro Social está ofertando vacantes, entonces varios de nuestros compañeros de contrato se están yendo”, agrega.
Otro miembro del personal de Salud menciona que dentro del hospital se vive, desde el acoso laboral, saturación de pacientes en el área de urgencias.
Indica que las personas que trabajan en esta área no pueden responder a tanto trabajo, lo que repercute en la salud de los pacientes que no son atendidos en las mejores condiciones, o pueden ser dados de alta con prontitud.
“Tenemos pacientes que duran tres, cinco días sentados en una silla metálica. Varios pacientes piden su alta voluntaria por la poca atención que hay. Lamentablemente no es culpa del personal, sino de la mala administración que hay a nivel gubernamental, quiero suponer porque no hay presupuesto para más personal de enfermería, de médicos, y por tanto tampoco hay presupuesto para dar seguimiento al tratamiento y subir a piso a los pacientes que requieren la atención operatoria”, abunda.
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Esta situación también se presenta por la falta de instrumental o material quirúrgico que necesitan, por lo tanto los pacientes que están en cama pueden pasar hasta tres semanas hospitalizados por la falta del equipo médico. Estas situaciones retrasan el ingreso de los pacientes que se encuentran en urgencias en sillas a piso.
Señala que el personal está cansado. Por ejemplo, Enfermería es la primera línea de atención. “Por más que uno quiera darle la mejor atención al paciente, no se puede. Cansadas de ver que los pacientes sufren porque están sentados en una silla dos o tres días, donde no pueden dormir. Una persona sana realiza durante el día mucha actividades, pero cuando estás hospitalizado sólo te quedas viendo a tu alrededor, lo que les genera a los pacientes estrés”, precisa.
Otra persona trabajadora de la Salud indica que el hospital quedó muy chico para la cantidad de personas que llegan a recibir atención médica, no sólo de Querétaro, pues también acuden pacientes de entidades vecinas.
Además, otra de las demandas del personal es que muchos están por contrato desde hace seis años.
Señala que muchos fueron contratados durante la pandemia de Covid-19, causada por el virus SARS CoV-2, y continúan trabajando desde ese entonces con la promesa de tener una base, la cual no llega. Incluso, cada cierto tiempo firman su contrato, luego los “descansan” 15 días y los vuelven a contratar, para que no tengan antigüedad, además de que son sometidos a cargas laborales de 20 horas y, además, tienen que cubrir guardias los fines de semana.
“Es muy triste trabajar así. El trabajo se saca, pero qué atención se le está dando a los pacientes. Estamos cansados, estamos agotados, pero siempre hay que recibir a los pacientes con una sonrisa. Ellos están aquí por necesidad. Nosotros estamos por gusto, porque decidimos tener esta profesión. Los pacientes van porque se sienten mal o porque, incluso, los familiares van a dejar a sus familiares.
Nos ha tocado que nos dejan a adultos mayores y los abandonan. Ya no van por ellos. Luego los viejitos preguntan en qué pueden ayudar al personal de Salud. Nos ayudan a acomodar soluciones, a doblar hojas, recortar etiquetas, y tenerlos que sentar porque son pacientes que no tienen nada”, añade.
Todos coinciden en que por parte de las autoridades del hospital hay conocimiento de esta situación, pero el problema va más allá. Llega a niveles de la Secretaría de Salud.