Diócesis de Querétaro rechaza las terapias de conversión | Querétaro

Diócesis de Querétaro rechaza las terapias de conversión

Procesos agreden la voluntad de las personas y no están avalados por la ciencia, detalla vicario general

Diócesis de Querétaro rechaza las terapias de conversión

Diócesis de Querétaro rechaza las terapias de conversión Foto: Especial

Sociedad 02/06/2022 13:24 Zulema López Actualizada 13:24

Martín Lara Becerril, vicario general de la Diócesis de Querétaro, fijó la postura de la Iglesia Católica en contra de las denominadas clínicas que ofrecen supuestas terapias de conversión de la homosexualidad a la heterosexualidad; argumentó que un tema fundamental es el respeto a los derechos de todas las personas. 

Dijo que cualquier tipo de conversión que alguna persona quiera realizar en determinado aspecto de su vida, debe ser por voluntad y búsqueda propia, generarse de manera libre y totalmente personal

Y es que obligar a una persona a someterse a alguna de esas llamadas terapias de conversión es contraria a los derechos, pero también a la libertad que defiende la propia Iglesia, argumentó.

“Hombres y mujeres, a lo largo de los tiempos, hemos abrazado por una decisión libre y personal el cambio de actitudes. Aplicar terapias de conversión a personas, por una situación en particular... no vamos a alentar este tipo de prácticas”, remarcó. 

Un factor que también debe tomarse en cuenta al abordar el tema de las terapias de conversión es que no existe ningún soporte científico que avale la intervención.  

“La terapia aparece todavía, no de una forma muy clara, de hecho, así se denomina públicamente, como una seudociencia, no ha llegado a tener un rostro científico que avale la eficacia de estas terapias de conversión”, explicó.

La declaración la hizo al ser entrevistado respecto al trabajo que se realiza al interior del Congreso local, ese orientado a impedir que en Querétaro trabajen esos espacios que prometen supuestas terapias para convertir a las orientación sexua de las personas.  

Afirmó que para la Iglesia Católica todas las personas son iguales y que, por tanto, se tratan de la misma manera, independientemente de la forma de pensar que las caracterice, así como de cualquier otro elemento, como lo es su preferencia sexual. 

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