Este viernes es el Día Mundial del Sueño, descanso biológico que presenta, por cuestiones hormonales, una menor calidad en las mujeres.
Martha Guadalupe Torres Fraga, Titular del Servicio de Medicina de Sueño coincide en que el descanso femenino está influido por múltiples factores, como los hormonales, carga mental, y cambios en la temperatura corporal impactan la calidad del descanso femenino.
Por la noche, dice, el cuerpo femenino experimenta fluctuaciones en la temperatura que pueden provocar microdespertares por lo que los expertos en descanso recomiendan, una tecnología diseñada para ayudar a disipar el calor corporal y mantener una temperatura óptima durante la noche, porque cuando el organismo no logra disiparlo adecuadamente, se interrumpen las fases profundas del sueño, justo donde ocurre la reparación celular, la consolidación de la memoria y la regulación emocional. En otras palabras: no es que las mujeres “duerman poco”, sino que muchas veces no alcanzan el sueño profundo suficiente.
Cuando el sueño profundo se fragmenta, la capacidad de recuperación del cuerpo disminuye, lo que puede traducirse en fatiga persistente, dificultades cognitivas y mayor vulnerabilidad al estrés.
En México, la problemática no es menor. Datos difundidos en 2025 por la Universidad de Guanajuato estiman que cuatro de cada 10 adultos presentan algún trastorno del sueño, siendo las mujeres uno de los grupos más afectados. Por ello, dice que factores hormonales, carga mental y cambios en la temperatura corporal impactan la calidad del descanso femenino.
El descanso femenino no es un tema de confort, expone, sino de salud pública, porque dormir bien se refleja en el día a día: en cómo rindes, cómo piensas y cómo te sientes.