Sociedad

Con fe y tradición honran a la Virgen del Carmen

Cientos de fieles acudieron al templo dedicado a la Estrella del Mar, en la capital, para participar en las misas, bendecir escapularios y degustar mole

FOTO. FERNANDO CAMACHO
17/07/2026 |08:32
Domingo Valdez
Corresponsal en QuerétaroVer perfil

La advocación de la Virgen del Carmen cuenta con miles de devotos en Querétaro, quienes se dan cita en el templo dedicado a la Estrella del Mar, en el primer cuadro capitalino, cada 16 de julio para venerarla.

Las misas celebradas durante toda la mañana y tarde son presenciadas por los feligreses que llenan el templo del Carmen, en la esquina de avenida Juárez y la calle de Morelos. Esta última permanece cerrada al tránsito, por los puestos de comida y antojitos que se colocan en la zona.

Dentro y fuera del templo se venden escapularios de distintos tamaños, además de medallas y rosarios, que posteriormente serán bendecidos por los sacerdotes carmelitas.

En el atrio, en la cruz que se ubica al centro, María del Carmen Silva Quintana y Oralia Juárez de Santiago resguardan una imagen de la Virgen del Carmen. Las personas que llegan al templo se detienen ante la imagen para persignarse, hacer alguna oración y pedirle su intercesión para un problema o dar gracias por los favores recibidos.

La mayoría de quienes se acercan son mujeres adultas mayores. Son las principales devotas de Carmen, aunque en las misas también es común ver a feligreses de todas las edades.

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María del Carmen explica que tanto ella como Oralia y una decena más de devotos acuden desde Santa María Magdalena para presentar la imagen en templo, costumbre que adoptaron hace nueve años, aproximadamente.

María del Carmen explica que ella es la madrina de la virgen este año. De hecho, es la primera vez que amadrina a la imagen. “Para mí es un honor, porque también me llamo Carmen. Ser madrina es como tener un hijo más. Es correr con los gastos. Ahí donde vivo se pone pan, fruta, se compra el manto, la corona, lo que se quiere agregar de adorno, para traerla a misa y estar en la comida, en la convivencia”.

Oralia explica que llevan a la imagen de la Virgen del Carmen desde hace nueve años al templo dedicado en su honor en el centro de Querétaro a la misa del mediodía, tras lo cual la colocan en el atrio, donde llega la gente a saludarla.

Más tarde, como parte de su tradición, dan de comer mole a todos los devotos que se acerquen “por su taco”. El mole en esta fecha no puede faltar, pues Santa María Magdalena es famosa por su mole, pues también en este mes de julio se lleva a cabo el festival del mole y la tortilla en esa comunidad, ahora convertida en colonia.

En pocos minutos una decena de devotas carmelitas se acercan hasta la imagen. Se persignan, besan el manto, lo tocan, para implorar la bendición de la Estrella del Mar, quien se apareciera a San Simón Stock en 1251, en el Monte Carmelo, en el norte de Palestina, casi en la frontera con Líbano.

Ahí, de acuerdo a la creencia, la Virgen del Carmen entregó al fraile el escapulario, como un símbolo de protección y consagración a la virgen. La creencia también señala que quien muera con el escapulario, y haya vivido en gracia de Dios, será sacado del purgatorio el sábado después de su muerte por la misma Virgen del Carmen. De hecho, muchas imágenes de la Virgen del Carmen la muestran sentada en trono en una nube sobre el purgatorio, donde las animas, rodeadas de llamas, piden ser sacadas del fuego.

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Oralia apunta que la costumbre de traer la imagen desde Santa María Magdalena era la tradición de un tío suyo, quien ya falleció, pero era quien la llevaba al centro de Querétaro cada 16 de julio. Indica que al menos una decena de personas proveniente de Santa María Magdalena visitan el templo carmelita.

Para Carmen y Oralia, la Virgen del Carmen representa su fe y ocupa un lugar importante en sus oraciones. Oralia la considera una representante de la Virgen de Guadalupe, mientras que Carmen, además de compartir su nombre, continúa con la tradición familiar que ahora transmite a su hija.

Oralia agrega “que siente bonito ser parte de esta tradición. Se siente como en paz, con tranquilidad, y ver a la gente que se acerca y pide la fotografía, es padre, es bonito verlo”.

Minutos después los feligreses de Santa María Magdalena comienzan a repartir el mole entre los asistentes. Se hace una fila de una decena de personas, quienes reciben el platillo, acompañado de arroz y tortillas.

El olor del mole se mezcla con el de los guajolotes, tacos dorados, enchiladas queretanas, papas a la francesa, manitas de cerdo a la vinagreta, buñuelos y pan, ofertados por los comerciantes apostados en la calle de Morelos. Los asistentes, tras participar en misa, salen directamente a buscar algo de comer, quizá no por hambre, pero sí por antojo, pues para los devotos de la Virgen del Carmen este 16 de julio es un día especial, un día de fiesta.

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