A dos semanas de la llegada de la Semana Santa, en el atrio del Templo de la Cruz, en la capital del estado, se anuncia la realización de la Procesión del Silencio con la colocación de los penitentes de acero.
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La Procesión del Silencio se realiza la tarde del Viernes Santo y es una de las tradiciones más importantes de la Semana Santa; una manifestación pública de fe, en la que participan hombres y mujeres.
La Procesión del Silencio de Querétaro surgió el Viernes Santo de 1966 por iniciativa del padre Ernesto Espítia. Participaron 35 personas y su andar fue solamente alrededor del atrio y jardín del Templo de la Santa Cruz.
La primera Procesión del Silencio se realizó con El Señor de Esquipulas. En el segundo año se integró el Señor del Santo Entierro y la Virgen de los Dolores. Con el paso del tiempo y el aumento de los penitentes se dividieron en hermandades, cada una lleva una imagen relacionada a la celebración de Semana Santa. Hoy son más de 20 hermandades las que participan en la Procesión, pertenecientes a los barrios de La Cruz, Santa Ana y La Piedad. El año pasado, se incluyó la Corporación de Inditas e Inditos de El Pueblito, Corregidora.
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El andar de la Procesión inicia en el templo de la Santa Cruz, después de haber recibido su preparación espiritual, con tres días de enclaustramiento en el convento. Tras el Viacrucis se alistan con la vestimenta, túnica y capirote, y salen al patio en donde cada quien elegirá su cruz. El cargarla es una cuestión personal y todo es voluntario. Los que deciden participar escogen su cruz y lo hacen según sus fuerzas.
Salen del templo y el recorrido empieza por la calle Felipe Luna, siguen por 5 de Mayo, recorren varias calles del Centro Histórico de Querétaro hasta llegar nuevamente al templo de la Santa Cruz.