Sociedad

Trabajan mientras las calles lucen semi vacías

Juan Manuel y Andrés Valerio fueron de los pocos que laboraron

Andrés trabajó este 1 de enero en su taxi y menciona que es una época alta por las fiestas (RICARDO LUGO. EL UNIVERSAL)
02/01/2018 |03:01
Domingo Valdez
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Juan Manuel Martínez y Andrés Valerio recibieron el Año Nuevo trabajando, el primero en un supermercado y el segundo manejando su taxi. Son de los pocos queretanos que se vieron en la calle este 1 de enero.

Las principales avenidas de la capital queretana lucen semi vacías. En los centros comerciales la mayoría de los locales permanecen cerrados. Sólo algunas grandes tiendas de cadenas comerciales abren sus puertas desde temprana hora.

Juan Manuel trabaja en una de las cadenas de supermercados más importantes de México. A él, este 1 de enero, le corresponde recorrer el estacionamiento de la plaza comercial donde se ubica la tienda para la cual presta sus servicios.

Busca los carritos del supermercado en todos los rincones de la plaza, ayudado por un carrito eléctrico, que incluso funciona a control remoto, para mayor comodidad.

Explica que durante las fiestas de fin de año no tienen vacaciones, pues son días en que aumenta el número de clientes. Narra que por ejemplo a él, en la Navidad, le correspondió estar en la cocina, mientras que el Año Nuevo le tocó juntar los carritos.

Juan Manuel trabaja en solitario. Comenta que la Noche Vieja la pasó con su familia, aunque tuvo que dormir temprano, pues entró a trabajar ayer a las 9:00 horas, una hora antes de la apertura de la tienda, que por la fecha abrió más tarde.

El hombre explica que hasta pasadas las 14:00 horas la gente llega a la plaza comercial, a pasear o comprar algo.

Sin interrumpir su trabajo, Juan Manuel indica que trabaja en esa tienda desde hace tres años, pues antes se dedicaba al ramo de construcción, por lo que de esa fecha al día de hoy, trabaja en los días feriados, en donde la mayoría de los “mortales” descansa.

Asevera que en su anterior empleo tenía más vacaciones, pero tenía que firmar contrato cada vez que comenzaba una nueva obra.

La mayoría de los empleados del supermercado, agrega, trabaja también en estos días, por la carga de trabajo que se presenta, aunque el 24 y 31 de diciembre las puertas del local cierran temprano y abren un poco más tarde, dando oportunidad al personal de pasar los festejos con sus familiares.

La jornada laboral de Juan Manuel termina a las 20:00 horas, una jornada completa, para el martes 2 de enero reanudará con su horario habitual, a las 7:00 horas.

Trabajando desde temprano

Andrés llega a bordo de su taxi, luego de cumplir con “una dejada”. Hace base en la misma plaza comercial, ubicada en avenida Constituyentes, donde trabaja Juan Manuel.

El experimentado taxista, con 17 años detrás del volante, dice que comenzó a trabajar a las 5:00 horas. No descansa en diciembre, a pesar de ser dueño de su unidad, pues en el último mes del año mucha gente recurre al servicio de taxi.

Señala que a las cinco de la mañana sólo “hay uno que otro borrachillo que anda por ahí. Luego ni le pagan a uno, por eso no los quiero levantar. Llevé a uno y no me quiso pagar, ya que se le hace”.

Coincide con Juan Manuel en que luego de las 14:00 horas se ve más movimiento de personas en las calles y en los sitios públicos, cuando la mayoría despierta tras los festejos de Año Nuevo.

“Es un mes (diciembre) en el que no nos podemos quejar porque nos va bien, después del 6 de enero todos vuelve a la normalidad”, comenta Andrés, quien señala que su jornada terminará poco después de las dos de la tarde.

Luego de trabajar, regresará a su domicilio, con sus cuatro hijos y su esposa, para pasar un rato más, aprovechando los días.

La Noche Vieja también la pasó en familia, la cual preparó algo para cenar y recibir el año, pero a las 11 de la noche Andrés se fue a dormir, para levantarse temprano y salir a recorrer las calles queretanas.

Andrés, como trabajador del volante, tiene anécdotas que contar, “podría escribir un libro”, dice, pues pasar tiempo en las calles brinda la oportunidad de conocer y ver cosas.

Tanto Juan Manuel como Andrés reciben el año trabajando, mientras la ciudad duerme. No son los únicos, muchos lugares, principalmente los dedicados al comercio y servicios, abren sus puertas, aunque lo hacen más tarde, cuando todos despiertan.