“Llegar a la cumbre me enseñó que soy capaz”

El montañismo le demostró a María Soledad Castro que las mujeres no tienen límites y son capaces de lograr todo
“Llegar a la cumbre me enseñó que soy capaz”
Foto: Mitzi Olvera
30/11/2019
09:50
Danaý Martínez
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“Empecé a practicar montañismo hace como cuatro años, empecé porque estaba deprimida, estaba pasando por una separación amorosa, y pensé en que necesitaba levantarme, tengo tres hijos y tenía que hacerlo. Me gustaba mucho ir para encontrarme conmigo misma y reconstruirme, pero me fui demostrando que era capaz de hacer grandes cosas, como subir cumbres, y eso es equivalente a un logro de la vida cotidiana”, señala María Soledad Castro Serrano, alpinista mexicana que el pasado 28 de octubre logró realizar, junto a otras tres mujeres y un par de guías, el primer ascenso exitoso al pico virgen conocido como Linku Chuli 2, en el Rolwaling Valley, en los Himalayas.

“Que subir montañas sea algo de todos los días. ¿Cuántas de las mujeres nos reconocemos como feministas? El término ha causado controversia en los últimos años, sobre todo por las últimas manifestaciones que han ocurrido a nivel internacional. Parecería obvio decir que si eres mujer eres feminista, pero no es así.

“Por cientos de años hemos vivido en un patriarcado del cual, a veces, nosotras mismas somos las victimarias. Por ello, hay que agradecer y unirnos a todas y cada una de las mujeres que, desde su trinchera, están gritando, marchando y se están liberando de los prejuicios”, agrega Castro.

Travesía

A 6 mil 559 metros sobre el nivel del mar, Sol se encontraba contemplando la montaña, escuchó a su voz internamente diciendo “lo logré”. El proyecto de la expedición se dio luego de una conferencia a la cual estuvo invitada para hablar sobre el empoderamiento de la mujer. Ahí conoció a Kanchi Maya, originaria de Nepal y que en su trayectoria ha llegado tres veces a la cumbre del Everest, personas comunes hablando de extraordinarios logros.

Las dos platicaron y se creó la expedición LalaMove Virgin Peak integrada por: Kanchhi Maya Tamang, Margarita Lucia Silvestre, de Perú, Yin Hung Tsang, de China, y Sol Castro. Quienes fueron acompañadas por los sherpas: Nima Gyalzen, Mingma Nuru y Lhakpa Nuru.

“La preparación es constante. Las actividades de montaña son muy demandantes, se necesita mucho cardio, fuerza en piernas, pero el esfuerzo físico solamente es el 20% de lo que uno tiene que hacer, el verdadero esfuerzo es mental. Hay que prepararse desde la soledad, el silencio, aprender a callar los demonios internos, la preparación es integral, es espiritual, subes y cuando bajas ya no eres la misma”, explica.

Todos los días sale a entrenar, la rutina se alterna entre caminata y trote, a la montaña va cada 15 días en promedio. Aprende a caminar en terrenos inestables, entrena para hacerse tolerante al frío, aprende a desprenderse de comodidades. La Malinche, Iztaccíhuatl, el Pico de Orizaba y el Nevado de Toluca son los espacios en donde ella se prepara.

Las tres mujeres, con las que Sol subió a dicha montaña, sufrieron en algún momento de su vida un tipo de violencia, por lo que este logro va más allá de lo deportivo.

“En muchas culturas a la mujer se le tiene en un segundo término en cuanto a capacidad. El estar con esas mujeres que han vivido cosas muy difíciles, saber que las actividades de montaña las ha ayudado a salir adelante, me ha inspirado”, aseguró.

Para el 2020 ya tiene los objetivos trazados, podría ser Nepal o Pakistán y la ruta de 14 montañas, 14 mujeres.

Empoderamiento femenino

Este es un concepto que surgió a mediados de los años 80, como resultado del proyecto de las llamadas “feministas del sur”, quienes comenzaron la lucha de transformar la subordinación de género y eliminar pensamientos opresores para que la mujer tuviese más participación en temas sociales, políticos, deportivos, y económicos.

“Yo era una señora de sociedad que solamente cuidaba a mis hijos, feliz por supuesto, pero en algún momento me preguntaron qué hacía además de eso, y pensé que necesitaba hacer algo de mi vida. Antes era muy dependiente, a veces se guardan muchas apariencias, y yo era una persona aparentemente feliz, hacia todo lo que el manual de la mujer mexicana tenía que cumplir, pero las cosas cambiaron y me tuve que readaptar, con este tipo de actividades se caen las caretas, te conoces, y ahora soy yo misma y feliz”, señaló.

Sol es originaria de Acámbaro, Guanajuato, pero tiene 30 años viviendo en Querétaro, estudió Ingeniería Industrial en el Instituto Tecnológico Regional de Querétaro, a sus 42 años descubrió el alpinismo y con ello algo invaluable, que podrá trascender para sus descendientes.

“Las mujeres somos muy poderosas, pero nos han metido en la cabeza que no podemos, siempre estamos en segundo término, que debemos ser sumisas, que si nos divorciamos somos de segunda categoría, hay muchas cosas. Llegar a esta cumbre me demostró que soy capaz y que puedo ayudar a otras mujeres. Creo que para hablar de empoderamiento femenino no es necesario salir a gritar, rayar paredes y ponerte en contra de los hombres. Yo me considero una mujer feminista, es diferente hablar de una igualdad cuando estás sana, que hablar de una igualdad desde el enojo. Creo que hay que trabajar mucho desde el interior”, sentencia.

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