Enfermeros. La batalla contra el virus y el desinterés

El enfermero Mario se esmera a diario para ayudar a los pacientes a superar el virus; pide a la ciudadanía cuidarse para evitar contagios

Enfermeros. La batalla contra el virus y el desinterés
Foto: Demian Chávez
Portada 06/11/2020 07:36 Alma Gómez Actualizada 08:30

Querétaro, Qro.

En Querétaro se vive la incertidumbre de padecer las consecuencias de un posible repunte de Covid-19. Aparentemente las medidas de salubridad que se han repetido una y otra vez, desde el inicio de la contingencia sanitaria, como el uso de cubrebocas y el distanciamiento social se han relajado; el número de fallecimientos y nuevos contagios por el virus va en aumento; y por lo tanto, el trabajo se acumula en el Hospital General, transformado desde hace meses en un área de atención exclusiva para pacientes con coronavirus.

Los doctores y enfermeros de este nosocomio llevan ocho meses sin descanso, las jornadas de trabajo son cada día más extenuantes y las pocas horas de sueño no parecen ser suficientes para combatir a diario contra un doble enemigo, los contagios por coronavirus y la incredulidad de cientos de ciudadanos.

Doble enemigo

Mario Ramírez, enfermero desde hace 30 años, actualmente trabaja en el Hospital General, reconoce que en su trayectoria como empleado del sector salud, nunca se enfrentó a una contingencia sanitaria de esta magnitud, aunque en muchos sentidos le recuerda a la aparición de los primeros casos de VIH, donde la ignorancia y la desinformación sólo empeoraron el panorama.

“Hay mucha gente que no cree en el virus, que cree que es un invento, que a ellos no les pasa nada, desafortunadamente a varias de esas personas que no creen, las he visto morir en las camillas de este hospital, a consecuencia del Covid. Algo similar pasaba con toda esta situación del sida, se tenían ideas equivocadas”, dice.

Mario forma parte del equipo de enfermeros y enfermeras del Hospital General, trabaja en el turno nocturno. Cada noche llega al nosocomio, revisa el número de pacientes y dependiendo de la orden de trabajo, atiende a los más graves o a los de primer ingreso, siempre usando la pijama quirúrgica, el overol tybek, goggles, guantes y botas de protección, para evitar a toda costa contagiarse del virus que desde hace meses vive, inevitablemente, entre los pasillos del hospital.

A pesar del riesgo inminente al que se enfrenta todo el personal de salud, a Mario Ramírez no lo domina el miedo, comenta que desde que era muy joven aprendió a controlarlo, pues llueva, truene o relampaguee, él debe realizar su trabajo, mismo que implica tener cercanía constante con los pacientes.

“Los enfermeros y enfermeras somos los que realmente vivimos todo el proceso con los pacientes, uno los conoce, se encariña con ellos, se siente una angustia cuando vemos que la presión subió, o cuando vemos que algún enfermo tiene un ritmo cardiaco inestable, nos aseguramos de tener lo necesario para atender alguna emergencia; este trabajo es de mucha vocación, de otra forma no podríamos hacerlo.

“Yo sí he visto a varios de mis compañeros asustados por todo esto del coronavirus, y es normal, pero a mí me preguntan ‘¿qué tú no tienes miedo?’ y yo les digo que no, yo puedo sentir miedo pero nunca dejo que me domine, lo controlo porque si no podría hacer mi trabajo”, asegura.

Jornadas extenuantes

Además de realizar sus actividades propias como enfermero, Mario y sus demás compañeros han dedicado cientos de horas extras a capacitarse y aprender más sobre el coronavirus. En repetidas ocasiones, terminan sus jornadas laborales y en lugar de ir a descansar a sus casas, permanecen en el hospital durante varias horas más para escuchar ponencias o tomar cursos y talleres, todo para realizar su trabajo con una mayor efectividad.

Durante sus jornadas de trabajo, Mario toma todas las precauciones para evitar un contagio, sin embargo, sus esfuerzos no terminan ahí, pues al volver a casa las medidas de precaución aún deben mantenerse.

“Cuando llego a mi casa casi casi me encuero”, comparte Mario entre risas, “me cambio de ropa, me baño, siempre estoy lavándome las manos para no arriesgar la salud de mi esposa, cuando todo esto comenzó incluso yo entraba a mi casa por una ventana, usaba una escalera para subir a la planta alta y entrar por ahí, porque no quería cruzar por la misma puerta que usaba ella, ya ahora hemos encontrado formas distintas de cuidarnos, sabemos que esto no es para siempre, así que mejor nos aguantamos un ratito”, menciona.

No obstante, Mario reconoce, con pesar, que no todos los ciudadanos se esfuerzan tanto como él para disminuir el número de contagios por Covid-19, pues en repetidas ocasiones se encuentra a personas que dicen no creer en que el virus sea real y haya personas contagiadas.

“Yo he platicado con gente, algunos amigos o incluso familiares, que yo veo que no les interesa nada, ni siquiera usan cubrebocas, y yo les digo ‘mira, yo estoy del otro lado, yo veo lo que pasa en el hospital, por eso te pido que uses el cubrebocas, no te cuesta nada, no me gustaría encontrarte en la sala del hospital’ pero no todos se lo toman en serio y lamentablemente, en mis jornadas de trabajo hay pacientes que me han dicho ‘la verdad yo no creía en esto y mire cómo estoy’, es muy fuerte, es lamentable”, menciona el enfermero.

Orgulloso de su trabajo en el Hospital General, Mario Ramírez reitera que seguirá al pie del cañón apoyando a la mayor cantidad de gente que lo necesite, aunque espera que el número de contagios disminuya pronto. A los ciudadanos les pide actuar con seriedad ante la contingencia sanitaria que enfrentamos actualmente.

 

 

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