Desde hace dos meses, en la comunidad de San Miguel Arcángel comenzaron a transitar personas extrañas a bordo de vehículos foráneos conducidos hacia la zona cerril. Madres de familia temían que se tratara de “robachicos”, pues en San Juan del Río el rumor sobre la desaparición de menores ha corrido como reguero de pólvora.

Ahora sospechan que se trató en realidad de personas dedicadas al robo de combustible, responsables del flamazo ocurrido en un ducto la tarde del viernes.

Zenaida Hernández es ama de casa y tiene tres hijos; su esposo trabaja en una empresa ubicada en la cabecera de San Juan del Río, así que ella está a cargo de acompañar a sus tres hijos a la escuela. Primero encamina al mayor de 14 años de edad para que tome el autobús suburbano que lo lleva a su secundaria ubicada en la ciudad; luego acompaña a su otro hijo a la primaria “Alfredo V. Bonfil” y por último deja al más pequeño en el Preescolar de Conafe.

La madre de familia vive preocupada desde hace unos meses pues coincide con otros habitantes en la presencia de personas extrañas a la localidad. Teme más por su hijo que cursa el preescolar, que se ubica a las faldas del pequeño cerro, detrás del cual ocurrió la fuga de combustible y el flamazo que acabó con la vida de una persona y calcinó tres vehículos, presumiblemente empleados en el robo de hidrocarburos.

“Yo pensaba primero que esta gente extraña se dedicaba a robar niños, como se rumora mucho que han desaparecido niños en San Juan, todas creímos que de eso se trataba, pero ahora que ocurrió la explosión pienso que se dedicaban al robo de combustible”.

San Miguel Arcángel cuenta con una población de aproximadamente 600 habitantes, es una de las localidades más pequeñas de San Juan del Río. Colinda con la carretera federal 45 y se ubica a menos de tres kilómetros de Cazadero, una de las comunidades con mayor incidencia en el robo de combustible.

Marcela Ramírez acude todos los días a la primaria para encaminar a su hija; al igual que otras madres, ha visto transitar vehículos que no portan las placas delanteras.

Se trata mayormente de camionetas tipo Pick Up, pero desconoce el uso que se le dan a las unidades y la razón por las que circulan en esta comunidad, que es considerada segura, pues son poco recurrentes los asaltos o las riñas.

A Marcela y a Zenaida les tomó por sorpresa el estruendoso sonido que se generó minutos antes de que se levantara una columna de fuego de cerca de 40 metros de altura que se alcanzaba a ver detrás del cerrito.

Los habitantes poco acostumbrados al bullicio, de pronto vieron su localidad custodiada por elementos de emergencia y de seguridad que permanecieron hasta el amanecer.

Después se enteraron que un ducto de Pemex se había incendiado y que una persona había muerto calcinada.

Eustaquio Enriques Chávez, delegado de San Miguel Arcángel, coincidió con los habitantes en que los vehículos foráneos no portan placas delanteras, pero aseguró que vecinos han reportado que algunos de estos traen láminas de Guanajuato y Estado de México.

Aunque se desconoce el motivo de que gente extraña se haya interesado por visitar a la localidad, el delegado solicitó a las autoridades mayor presencia policial, en especial en la zona cerril donde se detectó la toma clandestina al único ducto que atraviesa por la zona.

Los habitantes de la apacible comunidad de San Miguel Arcángel temen que los “chupaductos” comiencen a operar en esta zona, luego del incendio en la toma clandestina ocurrido el viernes.

En octubre de este año, el delegado de la Procuraduría General de la República (PGR), Julio Cesar Esponda Cal y Mayor, confirmó en que este municipio registra el mayor número de detección de tomas clandestinas.

Sin embargo, el funcionario federal y el secretario de Seguridad Publica, Arturo Calvario, coincidieron en que el número de detecciones representa la eficacia que los tres niveles de gobierno han tenido en el combate a robo de hidrocarburos.

Incidentes ocurridos. El primer evento de magnitud relacionado el robo a ductos ocurrió en San Juan del Río en noviembre de 2015, en la colonia Los Rocíos.

El derrame de combustible en una toma clandestina, provocó un incendio, siendo necesario desalojar una vivienda que se ubicaba a pocos metros del ducto. No hubo detenidos.

El siniestro de mayor afectación fue el ocurrido la noche del 20 de enero en el Barrio de la Cruz, donde cuatro pipas con Gas LP explotaron al interior de un predio.

En el lugar se encontraba una toma clandestina, desde la que se sustrajo el hidrocarburo causante del siniestro, cinco personas, entre éstas bomberos y elementos de policía, resultaron con quemaduras de primer y segundo grado.

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