El Mercado Hidalgo, que se ubica en la calle del mismo nombre, se caracteriza por la comida que ahí se sirve, la cual va desde hamburguesas vegetarianas hasta tacos de guisados, pasando por barbacoa, taquitos de moronga, jugos y licuados, un placer para el paladar de los clientes.
Primer tiempo
Si se entra por la calle de Hidalgo, la bienvenida la dan los Desayunos Vegetarianos Lore, que atiende personalmente la señora Lorena Cabrera, desde hace 23 años: “Mi hermano es vegetariano. Un tiempo también lo fui. Él empezó a preparar el yogurt y el pan integral, y de ahí seguimos todos los de la familia.”
En su menú se encuentran avenas, atoles, coctel de frutas, café con leche, tamales y las famosas hamburguesas vegetarianas, preparadas con carne de soya, muy buscadas por las personas veganas y deportistas.
Los clientes van a vienen. Ocupan los bancos color vino destinados para que tomen sus alimentos sentados. Terminan y llegan otros comensales. Piden un atole, un tamal o una hamburguesa vegetariana.
Jaqueline Espino dice que después de correr siempre pasa por su hamburguesa ahí, porque no come carne roja, además de que son más sabrosas y saludables, al tener menos grasa.
“El sabor es mejor. Me gusta más esta carne que es de soya que la otra [la carne animal]. Me gusta más”, apunta.
Segundo tiempo
El visitante puede seguir avanzando en el mismo pasillo y encontrarse con la sección de jugos. Ahí llegará al puesto de Genoveva Uribe Zárate, quien desde niña trabaja en el Mercado Hidalgo, pues dice que vivía en una vecindad que está a espaldas del inmueble.
Jugos y Licuados Lupita es el local de Genoveva quien, haciendo memoria, señala que lleva alrededor de 45 años vendiendo ahí. “Siempre he vendido jugos. Ahora ya hay mucha competencia. No me diga cuando está barata la naranja, cuando está cara cierran sus puertas”, indica en tono de broma.
Además de vender jugos, ofrece pays, pasteles, gelatinas y flan napolitano. “Todo lo que sea de postre”, comenta.
Menciona que muchos de sus clientes antiguos ahora acuden a su puesto acompañados de sus hijos y se sorprenden de verla todavía atendiendo. Aunque el mercado cierra a las 17:00 horas, su trabajo sigue horas más tarde, pues prepara la materia prima para el siguiente día.
“Mucha gente viene a almorzar, a comer. Hay mucha variedad de comida aquí, en el mercado. Hay mucho puesto de comida, para todos hay”, asevera Genoveva.
Tercer tiempo (el plato fuerte)
Si aún se tienen hambre o antojo, el paseante, que también es comensal, puede visitar los puestos de birria, desayunos completos o tacos de guisados.
Hay de donde escoger. Los diferentes locales ofrecen la tradicional barbacoa, las enchiladas verdes, rojas o queretanas, entre otras delicias para los paladares de los visitantes.
Abel Camacho comenta que, cuando puede, acude a almorzar al Mercado Hidalgo, ya que le parece muy sabrosa la comida que se ofrece en los diferentes puestos, que además se preparan de manera higiénica.
“Me gustan muchos los frijolitos refritos o de la olla. Huevitos estrellados con chilaquiles. Es mi almuerzo favorito”, afirma el hombre, quien agrega que aprovecha el tiempo que le dan en su trabajo para ir al lugar a saciar el apetito de media mañana.
Dice que tiene alrededor de seis o siete años de acudir al mercado a almorzar, pues además de bueno es barato y los visitantes no se arrepentirán de comer ahí.
Teresa Aguirre ofrece en su local tacos de guisos, así como almuerzos completos, que van acompañados con un generoso “montón” de tortillas. Los tacos reciben trato especial, ya que las tortillas para este antojito son hechas a mano y “tamaño amigo” (más grande de lo normal). Se pueden acompañar de arroz o frijoles. Si van sólo con el guiso a elegir tendrán una cucharada más del mismo.
Los clientes nunca dejan de llegar el Mercado Hidalgo, donde además, como todo centro de abasto que se precie de serlo, cuenta con otros locales, como carnicerías, fruterías, artículos para el hogar y ropa. Todos en un lugar céntrico y de los de más tradición en Querétaro.
Una placa en el pasillo central, el que da a la fuente que se encuentra en el centro del mercado, es testimonio del abolengo de este lugar de ventas.