Marchan en silencio por Rubén Espinoza

03/08/2015
01:42
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Poco más de 30 periodistas queretanos, comunicadores y miembros de la sociedad civil salieron este domingo a las calles del Centro Histórico para caminar en muestra de solidaridad a uno más de los periodistas caídos, que han muerto en ejercicio de su deber, luego de que Rubén Espinoza, colaborador de la revista Proceso y de la agencia Cuartoscuro, fuera asesinado en la ciudad de México.

Con veladoras, pancartas en mano y repartiendo volantes, los comunicadores caminaron desde una repleta Plaza de Armas, hermanados y solidarios, por las calles, entre quienes disfrutaban de un descanso y cedieron unos segundos de su entretenimiento para leer la frase que se ha volcado en las redes sociales en los últimos días “no más violencia contra periodistas”.

En silencioso respeto, los comunicadores caminaron poco a poco hacia el jardín Zenea, donde los periodistas lograron que los paseantes dieran atención a la pancarta que mostraba una indignación a nivel nacional. Después de que pasaran por las calles principales del corazón capitalino, arribaron al jardín Guerrero, donde se acercaron más personas demostrando su indignación solidaria.

“Si callan a los que escriben, a los que captan la realidad cotidiana, nos afectan a todos, si los callan a ustedes están afectando a todos nosotros; aunque este sea un momento de luto hay que insistir, defender la palabra y defender la vida”, expresó la ciudadana Diana Solares, quien acudió como cualquier otro domingo y se encontró con la reunión periodística y decidió expresar su solidaridad.

Fue levantando la voz, con las veladoras cual antorchas empuñadas como el símbolo de desprecio a la impune acción que dejó a Veracruz y a todo México sin un periodista que desde su trinchera buscó comunicar la verdad.

Tras la ejecución de 107 comunicadores, México es el país más peligroso para ejercer el periodismo; entre los estados que destacan por la inseguridad para estos profesionistas se encuentra Veracruz, entidad en la que trabajó Rubén Espinoza, antes de que se auto exiliara a la ciudad que enmarcó su lamentable destino.