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Los comerciantes que tienen sus locales ubicados en la calle de Hidalgo resienten en sus ventas los trabajos de remodelación que lleva a cabo la autoridad capitalina, pues con las banquetas más anchas muchos de sus clientes ya no pueden estacionarse, a lo que se suman los trabajos de pintura en las fachadas de todos los establecimientos.
Estas obras evitan que los comerciantes puedan colocar sus anuncios en la vía pública, acusan.
Raquel Otero atiende una pollería sobre la calle de Hidalgo.
Señala que desde abril o mayo les avisaron que harían las obras en las calles, empezando con las banquetas, pero que las autoridades les señalaron que pedirían las opiniones de los vecinos para saber si estaban de acuerdo o no con los trabajos.
La vialidad estuvo cerrada varios meses por las obra por la remodelación de las banquetas, que ahora son más anchas, por lo que los automovilistas no cuentan con el espacio suficiente para estacionarse, además de que también estuvo cerrada un tiempo a la circulación por los trabajos que se realizan en la avenida Tecnológico.
“No es funcional, sobre todo lo de las banquetas. No hay a dónde estacionarnos. Es una calle muy transitada, donde hay escuelas, mercados, negocios, donde no tenemos dónde estacionarnos. Aparte, dicen que van a poner parquímetros”, señala la comerciante.
Indica que la clientela que acude a su negocio bajó en más de 50%, lo que se puede demostrar con sus libretas de ventas y las anotaciones desde que iniciaron las obras.
Apunta que para sobrevivir tiene que cambiar sus precios, para ganar uno o dos pesos a cada kilo de pollo que vende, pues además tiene que pagar sueldos, aunado a los servicios como agua, energía eléctrica, entre otros.
“De 70 o 100 clientes que entraban aquí a diario, a lo mucho vienen 30 o 40. Igual todos dicen lo mismo que yo. Creo que alguna vez ya se organizaron para ir al Centro Cívico, pero nada más. No logramos nada. Es una calle, creo yo, que es comercial, no turístico, de Ezequiel Montes a 5 de Febrero”, añade.
La comerciante precisa que en caso de instalar parquímetros en Hidalgo sus ventas bajarán aún más, pues muchas personas que viven en la zona dicen estar molestas, pues no quieren pagar por estacionarse afuera de sus domicilios.
En estos días, cuadrillas de trabajadores del municipio aplican pintura base color blanco a las fachadas de todos las viviendas de Hidalgo para homologar comercios, que tendrán una cromática única.
Muchos comerciantes no están de acuerdo con la medida, pues sus negocios perderán la “personalidad” que los distingue.
Punto de vista. Alma Berenice Olmos atiende con su familia una miscelánea, además de que viven en la parte alta del local. Asevera que las ventas han disminuido.
“El hecho que haya pocos lugares para estacionarse implica (incide) en que ya no se venda tanto, pero la gente sigue caminando. Los estudiantes siguen pasando. Por lo regular la gente que pasa a comprarnos es la que viene a pie”, explica.
Añade que puede ser que las ventas sean variables por distintos motivos, como restringir el paso en la calle, por lo que mucha gente opta por circular por otras rutas, lo que ve normal.
Sin embargo, dice que el hecho de que pinten las fachadas de blanco, en caso de dejarlas así, incidirá en la “mercadotecnia” de sus negocios, pues “si no muestras lo que vendes, nadie te viene a comprar”.
Además de que las autoridades les han impuesto que sea sólo un tipo de letra o de anuncio con ciertas características. “Uno no tiene la diversidad de buscar por su cuenta opciones. No podemos anunciar”, acota molesta.
El plan, abunda, es que el mismo municipio instale una especie de toldos, pero en su negocio, la miscelánea, necesita la publicidad de sus productos, lo que no podrán instalar en la calle.
Otro problema que tienen con las autoridades es una ventana que tienen en la parte alta de su casa, pues está en mal estado, pero no pueden cambiarla por una nueva porque necesitan autorización de las dependencias correspondientes.
Los parquímetros es otra preocupación, pues si los instalan, desde su punto de vista, ya no comprarán, pues muchas personas llevan lo limitado para su mandado, o no tienen para pagar el estacionamiento de sus autos en la calle.
Por su lado, Susana Rangel, quien vende ropa deportiva para mujer, señala que antes de vacaciones vendía muy bien en su local que abrió apenas hace siete meses.
Ella, contrario a sus vecinos, piensa que los cambios hechos por la autoridad vendrán bien al comercio de la zona, pues al verse mejor la calle, cree que llamará la atención de los clientes.
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