Manifestaciones, asambleas, concentraciones y protestas se dieron este 5 de febrero en las inmediaciones del Centro Histórico de Querétaro, durante la conmemoración del 109 aniversario de la Promulgación de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, en el Teatro de la República.
Es una mañana fría. El cielo está nublado, pero conforme avanzan las horas se despeja, aunque la temperatura no sube. La sensación térmica, por el viento, baja un par de grados.
El primer cuadro de la capital queretana amanece cerrado y blindado, ya no es posible pasar ni siquiera a pie.
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Los elementos de seguridad impiden a la ciudadanía ingresar al perímetro. Avenidas como Corregidora, Juárez, Pasteur y calles como Allende y Guerrero son cerradas a la circulación de autos y al paso peatonal.
Elementos de las policías estatal y municipal impiden el paso a todo persona ajena a la ceremonia. De Zaragoza a Universidad las calles y avenidas permanecen cerradas. Principalmente para evitar el paso de las manifestaciones que ocurren todos los años en esta fecha.
Una de las más recordadas es la ocurrida en 1998, cuando Jerónimo Sánchez, activista social, fue detenido por participar, presuntamente, en una agresión a pedradas del autobús donde viajaba el entonces presidente Ernesto Zedillo, y que le costó varios años en prisión.
En la Alameda Hidalgo hay tres manifestaciones. Aunque más que manifestaciones, son concentraciones de personas de distintas organizaciones sociales. Se puede ver al mismo Jerónimo Sánchez y a Pablo González Loyola, encabezando estas asambleas ciudadanas.
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Ninguna de las concentraciones puede avanzar hacia el centro de la ciudad. Las calles con vallas y elementos policiales lo impiden.
Los ciudadanos son, en gran medida, los afectados por el cierre de calles, que se llenan de peatones y transeúntes que buscan llegar a sus destinos. Son principalmente empleados de los negocios que están en el primer cuadro. Muchos hablan por teléfono a sus empleos, o con sus jefes, para notificarles que llegarán tarde, pues tienen que dar “mucha vuelta” para llegar a sus destinos.
Estudiantes de las preparatorias que no están en la zona, caminan por las calles, debido a que no tuvieron clases porque sus maestros no podían llegar.
Restaurantes como los que están en Plaza de Armas y los negocios que están en esta misma zona están vacíos. No hay comensales ni clientes que acudan a comprar o a almorzar.
Los boleros de la misma plaza se sientan en una banca a tomar el sol, pues no hay gente que vaya a lustrar sus zapatos. Incluso, en algunas calles no se escucha ruido, lo cual es extraño para quienes transitan por ahí.
En las inmediaciones de la “zona cero” las calles son ocupadas por camionetas con placas de distintos estados del país. Son Suburban con láminas de Veracruz, Durango, Ciudad de México, Estado de México, entre otras entidades, que permanecen aparcadas en las angostas calles de la capital queretana. En muchos casos, las unidades son subidas a las banquetas, causando daños a las mismas.
En el lugar, los invitados hacen su arribo al Teatro de la República. Sonríen, tratan de mostrar su mejor cara.
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Pero quien da la nota es Hugo Aguilar Ortiz, ministro presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), a quien el personal de Comunicación Social le limpia los zapatos, en un gesto calificado como humillante por Amanda Pérez, directora de esa área de la SCJN. Y aunque por la tarde el ministro intentó explicar lo ocurrido, las redes sociales ya habían opinado.
Ajenos a estas escenas, al menos en ese momento, los queretanos tratan de llegar a sus destinos. Otros siguen trabajando. Tal es el caso de un grupo de personas que portan chalecos del gobierno de México y con la palabra Bienestar, invitan a la ciudadanía a hacer una petición a la presidenta Sheinbaum. Lo hacen en una mesa instalada a un costado del río Querétaro, a la altura de Juárez y Universidad.
También ahí, un grupo de personas reparte volantes de la senadora Beatriz Robles, invitando a la población a ponerse en contacto con ella, para hacerle llegar cualquier petición, que a su vez la legisladora “hará llegar a Rosa Icela”, secretaria de Gobernación.
La ceremonia concluye y las vialidades se abren poco a poco a la circulación. Los restaurantes paulatinamente también se ocupan de comensales.
Concluye una de las ceremonias civiles más importantes para el estado en todo el año. Un acto que paraliza el centro de Querétaro, que suspende clases de escuelas, cierra calles, obliga a caminar kilómetros para llegar, que provoca manifestaciones, tanto de repudio como de apoyo a los distintos gobiernos y que recuerda a todos los mexicanos que tienen una Carta Magna.