En los últimos años, la tinta en la piel ha comenzado a cobrar fuerza pues se observa que aquel tabú que existía hacia los tatuajes, poco a poco ha dejado de hacer eco en el imaginario social mexicano.
Tan es así, que al día de hoy podemos ver que desde médicos hasta abogados portan en alguna parte de su cuerpo algún diseño que, quizá, si lo deciden, sea permanente por el resto de su vida.
Los dibujos y gustos son variados. Diversas pintas se pueden observar debajo de la manga de una camisa o en el escote de una blusa; éstas pueden ir desde letras, aves, flores o animales.
Son diseños que han sido elegidos por quienes los portan tal vez por moda, por algún significado especial o porque simplemente es algo que desde siempre quisieron.
Sin embargo, algo cierto es que los tatuajes cobran fuerza e incluso es posible que en el futuro sea aún más común observar a gran parte de la sociedad con ellos.
En Querétaro, hay varios artistas reconocidos en esta actividad, que además de contar con gran experiencia, han sido parte de una “revolución” en este arte que se abre paso en medio de una sociedad aún conservadora.
Suriel Torres, por ejemplo, es un tatuador profesional, con cerca de 10 años de experiencia. Comenta que es alta demanda de servicios como los que él ofrece, pues en su carrera, señala, ha llegado a tatuar a más de mil personas, cuyos clientes han sido doctores, abogados, padres de familia y jóvenes.
—A lo largo de tu carrera, ¿a cuánta gente has tatuado?
—Yo digo que varios miles, desde hace como cinco años subió más y al día estoy haciendo de tres a cuatro tatuajes.
—¿A qué crees que se deba este incremento?
—En gran parte es moda. Yo creo que la gente se está quitando este tabú, de que sólo los delincuentes usan tatuajes, y realmente no, un tatuaje es un gusto caro que un delincuente no podría pagar, entonces ya la gente se va dando cuenta de eso y poco a poco se está desvaneciendo ese estigma.
A decir de este tatuador, originario del Distrito Federal, ya radicado desde hace más de 15 años en el estado de Querétaro, este movimiento se presenta en todo el país y gran parte de América, por lo que considera que el auge del tatuaje se alcanzaría a extender por varios años y quizá en próximas décadas, donde más gente de la que vemos hoy sea portadora de un tatuaje.
A lo largo de su carrera, Suriel Torres dice haber notado el incremento de este arte, sobre esto, refiere que son mujeres las que en últimas fechas deciden recurrir a su estudio ubicado en Felipe Ángeles número 40 en la colonia España, para impregnarse en la piel figuras que van desde la figura de un corazón hasta palomas, atrapa sueños, nombres de personas o letras.
Además, destaca que también existen aquellos clientes que recurren a él, para que los tatúe pero a escondidas, pues se trata de esposos, esposas, hijos o hijas que no obtuvieron una aprobación y, sin embargo, quiere llevarlo a cabo, pues es un deseo que siempre han tenido y no quieren dejar pasar la oportunidad de llevar en su piel algo significativo para ellos.
Por último, el artista invito a aquellos que estén pensando en tatuarse a que analicen lo que tienen en mente antes de imprimirse en la piel, pues esto tiene que ser algo de lo que estén conscientes que formará parte de su cuerpo por el resto de su vida. Les recomendó que se den a la tarea de elegir correctamente al artista, para evitar cualquier problema de salud y, sobre todo, no querer economizar, pues como dice el dicho, “lo barato sale caro”, consideró el practicante de este oficio.
Inicios del tatuaje
Los tatuajes se remontan mucho tiempo atrás de lo que la mayoría de la gente piensa. Los egipcios ya conocían y practicaban la técnica del tatuaje hace 3000 años. Se sabe que ya que desde la XI dinastía egipcia se practicaba el arte del tatuaje. Como ejemplo, está una de las más famosas momias tatuadas, Amunet, una sacerdotisa de la diosa Hathor, en Tebas.
La prueba de que el tatuaje ha convivido desde siempre con el hombre se encontró en 1991 en un glaciar situado en la frontera entre Austria e Italia. Allí apareció congelado un cazador neolítico de 5300 años atrás, con la espalda y rodillas tatuadas.
El tatuaje fue reintroducido en la sociedad occidental por los expedicionarios ingleses dirigidos por el llamado capitán Cook en su vuelva de Tahiti, en 1771. Esto explica la natural asociación que ha prevalecido hasta nuestros días entre los tatuajes y los marineros.
Mala reputación
Sin embargo, ha prevalecido una asociación entre tatuajes y delincuencia. Esta idea provino de los marineros, personas que a menudo navegaban durante largos períodos de tiempo para evitar a la justicia.
Los tatuajes permanecieron en letargo hasta que resurgieron con los hippies, en los años 60 y 70, época en la éstos adoptaron el tatuaje y lo elevaron a la categoría de arte, abandonando los motivos marineros y realizándose grandes diseños muy coloridos, acorde con su tiempo. Esto hizo salir el tatuaje de los puertos y empezó una primera popularización del tatuaje.
En nuestros días, muchos de estos hippies son oficinistas, maestros y directivos, pero en su piel perdura una marca de su juventud, lo que ha contribuido a la popularización del tatuaje, desligándolo totalmente de marineros y delincuentes.
Esta reconversión de la aceptación social del tatuaje ha llevado a que actualmente la gente cada vez sienta más interés en decorar su cuerpo.
Otra connotación que estigmatizó a los tatuajes, es que se usaba también como castigo y los individuos acusados de sacrilegio debían ser tatuados. Debido a esto, los médicos griegos y romanos empezaron a practicar la remoción de tatuajes. Lentamente se abandonó el tatuaje de esclavos y criminales al extenderse el cristianismo en el Imperio Romano.
El emperador Constantino, primer emperador cristiano de Roma, emitió un decreto en contra de esta actividad. Se cree que la actitud negativa contra el tatuaje tuvo su origen en este decreto.
En Norteamérica se asoció el tatuaje con prácticas religiosas y mágicas, era un rito simbólico y una marca única que permitiría que el alma superara los obstáculos en su camino a la muerte. El tatuaje era una práctica común entre nativos de América Central, ellos tatuaban en sus cuerpos imágenes de dioses.
El arte del tatuaje fue redescubierto por los exploradores. Banks, artista científico que navegó junto al Capitán Cook, describió en 1769 el proceso del tatuaje de la Polinesia. Los marineros de Cook iniciaron la tradición de los hombres de mar tatuados y extendieron rápidamente esta afición entre los marineros, quienes aprendieron el arte y lo practicaron a bordo.
También fueron los viajes de Cook los que describieron el arte Moko entre los maoríes, un doloroso y elaborado proceso que duraba meses y que daba por resultado diseños negros en espiral y a rayas.
Trascendencia en América
En América, donde había existido desde siglos atrás, sólo tuvo eco masivo durante la Guerra Civil. Uno de los primeros tatuadores profesionales fue C.H. Fellows.
Se considera que el primer estudio de tatuajes fue abierto en 1870, en Nueva York por Martin Hildebrant, inmigrante alemán. Su mayor competencia fue Samuel O’ Reilly, inventor de la máquina de tatuar en 1891, inspirada en una maquinaria inventada por el científico Thomas Edison. En 1900 había estudios de tatuaje en casi todas las ciudades importantes.