El conflicto generado entre taxistas regulares y empresas como Uber no es sólo por la prestación del servicio, pues tiene de fondo el atraso en la modernización del transporte público en Querétaro, aseguró el líder estatal del Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), Carlos Peñafiel Soto.

Dijo que “desde nuestro punto de vista, lo que estamos observando en el tema de Uber y otras aplicaciones referentes a renta de auto con chofer tiene su principio en el fracaso por parte del estado en el tema de la movilidad y en un añejo proceso corrupto de asignación de concesiones y permisos para taxis en particular y del transporte público en general”.

Además, señaló, es evidente que el usuario ante un transporte público ineficiente está buscando alternativas, dado que tiene la necesidad de un buen servicio para sus traslados.

“Las concesiones otorgadas por el gobierno del estado para el transporte público (Red Q) disuaden al usuario de a pie, fundamentalmente por el mal trato que recibe, así como la forma de conducción y seguridad, según las cifras que se presentaron en el foro de movilidad del día de ayer organizado por la UAQ”, sostuvo.

Asimismo, indicó que se encuentra un servicio marcado por la presencia de taxis piratas, además de un mercado negro de compra y venta de placas auspiciado por las propias autoridades, donde el concesionario paga en caja del gobierno entre 3 mil y 4 mil pesos por dicho permiso, pero la placa cuesta entre 300 mil y 400 mil pesos, dijo.

“Un ciudadano común que quisiera prestar el servicio de taxi en el último año del sexenio anterior, según información a la que hemos tenido acceso, para obtener un juego de placas tenía que pagar al coyote 360 mil pesos para que el funcionario aprobara la solicitud, por lo cual entraban al erario entre 3 mil y 4 mil pesos”, apuntó.

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