La poca participación, el retraso para dar a conocer un resultado certero, la mínima información que se le brindó a los ciudadanos y la libertad para que la autoridad hiciera una campaña a favor del “Si”, son los criterios que derivaron en que el primer plebiscito de Querétaro se convirtiera en un fracaso total, afirmó el ex consejero electoral y catedrático de la UAQ, Efraín Mendoza.

Toda vez que 86 de cada 100 ciudadanos de El Marqués no salieron a votar el pasado domingo se demostró que éstos no tenían las herramientas para tomar una decisión informada, sobre el destino del sistema de recolección de basura, pues de acuerdo con el sociólogo cuando los ciudadanos no tienen claridad de lo que está en juego se alejan de las urnas.

Al respecto, recordó que en la elección pasada 63% de los marquesinos salieron a las urnas para elegir gobernador, alcalde y diputados locales; lo cual demuestra una distancia “abismal”, con 13.9% de personas que acudieron a las urnas para participar en la jornada plebiscitaria.

“Yo creo que la autoridad municipal y el IEEQ deberían ver esto con menos complacencia, la cuestión consultada es intrascendente. Me parece que no se garantizó la claridad para que la persona pudiera comprender qué es lo que se estaba jugando, cuáles son los beneficios o perjuicios de un sí o un no, me parece que se permitió que la autoridad municipal comprometiera recursos públicos y comprometiera toda su maquinaria para el sí, pero no le dieron elementos de juicio a la población para que deliberara qué ganaba o qué perdía”, mencionó.

La sociedad en general debe ser más crítica con lo ocurrido en el evento que debió ser un acontecimiento histórico, pues esta baja participación es un síntoma que se debe tomar mucha precaución en el IEEQ, afirmó Mendoza.

El primer plebiscito de Querétaro se debe calificar como un fracaso —tanto para el municipio, como para el IEEQ— pues el ayuntamiento no logró el objetivo y dicho organismo electoral vio afectada su credibilidad, por no dar certeza al momento de entregar los resultados finales, inclusive a pesar de que se contaba con urnas electrónicas, de las que se prometió ayudarían a agilizar el proceso.

Dijo que en las contiendas electorales ordinarias se tienen resultados certeros alrededor de ocho horas después de cerrar las casillas. Mientras que para contar los votos de las 13 mil personas que participaron en un sólo municipio se tardaron poco más de 14 horas, derivado de lo que llamaron un “error humano”.

“Me parece que también es una derrota para el propio IEEQ porque uno de los principios fundamentales de la autoridad electoral es la certeza, en un proceso ordinario con 34 elecciones a las 2:00 de la mañana ya hay un resultado que prefigura una tendencia irreversible. Hoy con una elección muy simple se enredó en una situación muy simple de 13 mil votos en un sólo municipio, es algo preocupante, el instituto debería ser autocrítico”, aseveró.

Tomando en cuenta el resultado y todos los acontecimientos que se presentaron durante la jornada electoral, destacó que se deben tomar en cuenta cuatro síntomas de fondo, los cuales servirán para los siguientes ejercicios de participación ciudadana.

“Hay una división entre la gente de la calle y sus elites; segundo, habla de la ineficacia de la autoridad, según las denuncias que se presentaron; hoy están leyendo al revés a sus representantes; por último habla del repudio de que el erario alimente negocios privados”, precisó.

Pese a la baja participación electoral, el catedrático comentó que este tipo de eventos deben ser afianzados, y hacer más frecuente su uso, al igual que el del referéndum y la revocación de mandato, una vez que se establezca dicha figura, los ciudadanos acudirán en gran cantidad, señaló.

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