Esta propuesta de análisis supone que así como las notas musicales se pueden interpretar en clave de do, de sol o de fa; las notas sobre los acontecimientos políticos se pueden interpretar en clave de poder político, jurídico, de administración pública o en clave de democracia. Esto quiere decir, analizarlos para intentar descubrir si fortalecen o no a las instituciones democráticas que hemos construido a lo largo de más de tres décadas.
Aquí lo invité la semana pasada a reflexionar sobre el proceso de selección del candidato presidencial de Morena.
Encontramos que por apartarse del Estado de Derecho, pues viola la legislación electoral, no fortalece la institucionalidad democrática; al contrario, la debilita. Desde entonces se han publicado notas que se deben incorporar al análisis.
En entrevista con un diario nacional y luego al presentar su informe semanal de actos de no campaña —que parecen de campaña—, el excanciller Marcelo Ebrard aseguró que no permitirá que le hagan trampa en la encuesta con la que su partido determinará a la persona que será candidata o candidato presidencial en junio próximo. Incluso, afirmó que, bajo ese supuesto, rompería con su partido.
Estas notas, leídas en clave de democracia, llaman mucho la atención. En primer lugar, que una de las personas que está participando en el proceso ponga en el espacio público la posibilidad de que le hagan trampa, no sólo refuerza la imagen de ilegalidad del proceso adelantado; también abre la posibilidad de una ruptura, pues la unidad se supone que es uno de los principales valores a proteger por el procedimiento adelantado.
Pero, abren también otros flancos. No está claro si los partidos que formaron la alianza Juntos Hacemos Historia en 2021 (Morena, PT y PVEM) han decidido reeditar esa experiencia. Las señales son encontradas. A dos militantes distinguidos de los partidos aliados, se les invitó a participar en el proceso “interno” de Morena para nombrar al coordinador de defensa de la 4T. Pero es evidente que no son contendientes de ese proceso. Lo que está sucediendo es que se están dando a conocer, con sus giras a nivel nacional, con el objetivo de estar listos para ser candidatos de sus partidos si éstos deciden no participar en la coalición. Buen favor les habrá hecho Morena si, además, no les cumple con las cuotas de candidaturas federales y locales que le van a exigir una vez que inicie la negociación respectiva.
Ahora Ebrard podría ser recibido por alguno de esos partidos, o por la coalición JHH, sin Morena. Pero eso no es todo.
Existe otra alternativa para el excanciller: Movimiento Ciudadano, partido que ha declarado que no va a participar en la alianza opositora y que tiene abiertas diversas alternativas: ir con candidato propio, o sumarse a JHH (sin Morena), o formar con el partido en el poder una nueva propuesta.
Todas las posibles alternativas que se abren con la declaración de Marcelo Ebrard se pueden entender bien en clave de poder político; pero en clave de democracia suenan desafinadas.