Víctor López Jaramillo

Querétaro, temporada basura de titanes

Hay un capítulo de Los Simpson, “Basura de titanes”, donde Homero, tras ser electo como el funcionario de recolección de residuos sólidos de Springfield, termina convirtiéndola en un desastre ambiental, inundada de basura, por lo que mudan la ciudad a otro lugar. Esto era un chiste, un extremismo de finales de los años 90. Sin embargo, parece que la realidad en Querétaro apunta hacia allá.

Veamos el caso reciente de Corregidora. Tuvieron que cerrar el anterior relleno sanitario El Paraíso porque ya estaba agotado. Tenía más de 10 años en funcionamiento y el acelerado crecimiento del municipio terminó por colapsarlo, por lo que se autorizó uno nuevo.

Este nuevo proyecto se concesionó a empresarios privados, aunque la basura es un problema municipal que debería atender el sector público. La historia local ya registra un antecedente: en el gobierno de Marcos Aguilar Vega, el municipio capitalino privatizó un servicio de recolección que funcionaba y la empresa falló desde los primeros días. El sitio elegido para el nuevo relleno en Corregidora generó protestas de vecinos y ambientalistas, porque un punto de disposición final cerca de zonas habitacionales produce más problemas de los que resuelve.

En tanto, ¿a dónde va la basura de Corregidora? Pues va a Mompaní, un relleno sanitario ubicado en el municipio de Querétaro que tiene más de tres décadas en operación y que desde su apertura presentó problemas. Actualmente recibe entre mil y mil 200 toneladas diarias de basura.

Doy más datos. El municipio de Querétaro estima que este 2026 mensualmente se generarán 41 mil toneladas de basura, contrario a las 35 mil que se generaban en 2024. Corregidora produce 150 toneladas diarias de residuos sólidos. No hay datos exactos sobre El Marqués, pero también ha dependido de rellenos sanitarios externos.

Se ha discutido la posibilidad de un relleno sanitario metropolitano. Es urgente su construcción y el manejo correcto de la recolección de basura porque es algo que no se puede esconder. Es el indicador más serio de cómo está la infraestructura urbana. Una ciudad que no puede recoger su basura es una ciudad en crisis.

La basura revela la cantidad de consumo de una ciudad, los desperdicios y el crecimiento desordenado. Si no se alcanza a recoger, quiere decir que no hubo planeación.

El capítulo de Springfield era animación y sátira. Lo que puede ocurrirle a la zona metropolitana de Querétaro sin un plan serio de residuos sólidos tiene nombre concreto: deterioro sostenido de la calidad de vida. Además del agua y la infraestructura vial, la basura se asoma como otro gran reto urbano. La zona metropolitana puede desarrollar un plan de recolección a la altura del crecimiento que presume, o puede seguir posponiendo la decisión hasta que el problema sea imposible de disimular.

Periodista y sociólogo. @viloja

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