¿Qué dice de nuestra salud democrática cuando hay “portazo” para entrar a una sesión de diputados que, al menos en el papel, debería ser pública y abierta para todos? Habla más de autoritarismo que de democracia. Eso ocurrió el miércoles pasado, previo a los días santos en el levítico Querétaro.
Colectivas feministas y organizaciones sociales intentaron ingresar a lo que debe ser el recinto del pueblo durante el cambio de mesa directiva para hacer un reclamo que lleva años gestándose.
Diputados se han ido, otros se han quedado, disfrutando las mieles del poder, pero muchas iniciativas han quedado congeladas, como la despenalización del aborto, la ley de identidad de género, la de movilidad, el derecho al agua, los derechos de la población LGTBIQ+, entre otras.
A regañadientes, la anterior legislatura aprobó la del matrimonio igualitario. A los diputados de Querétaro, sea quien sea quien tenga la mayoría, no les caracteriza una vocación social para defender los derechos humanos porque sólo ven por la repartición de cuotas partidistas.
¿Qué sucedió la semana pasada? Acudieron a una discusión que debería ser pública para toda la sociedad, pero se encontraron con que personal de seguridad bloqueó el acceso y hubo forcejeos y empujones. Eso generó un ambiente de tensión y derivó en ese intento de “portazo”, cual si fuera un evento masivo de futbol o de rock, que no debiera ser la lógica de un Congreso.
¿A qué le temen los diputados? ¿Acaso no son ellos electos por la voluntad del pueblo? Parece que ya olvidaron que así fueron electos y ahora se asumen como parte de una cúpula que olvida de dónde vino. El problema no es nuevo ni exclusivo de esta legislatura. Viene gestándose desde hace años.
Desde 2020, en Tribuna de Querétaro, reportamos que tres de cada diez iniciativas estaban en la congeladora. Que, casualmente, estas iniciativas eran de índole social y que este porcentaje de rezago legislativo aumentó de 29.3 a 39.7. Los temas que se congelan son iniciativas sobre el derecho de decidir de las mujeres, identidad de género, derechos humanos y movilidad.
Esto no comenzó ayer. Es un tema que viene acumulándose y que terminó por estallar. Si los diputados no lo vieron venir, entonces necesitan mejores asesores.
¿Por qué aparecen justo en el cambio de mesa legislativa? Porque es el momento para presionar. Eso lo sabe cualquier estratega político. Extraña que los propios diputados no hayan anticipado ese escenario.
Si no reaccionan, esto no ocurrirá sólo en cada cambio de mesa directiva. Puede volverse una escena cotidiana y la presión crecerá hasta que estos temas se discutan, aunque a muchos que buscan puestos de elección popular no les convenga.
Más vale a los diputados, sobre todo de Morena, que fueron electos para tocar estos temas, abrir el debate. Más vale que, en vez de futurear, piensen en el presente de los derechos humanos en Querétaro.
Periodista y sociólogo. @viloja