Víctor López Jaramillo

Más nubes negras en la tormenta panista

Más nubarrones y cumulolimbos se asoman en el horizonte del PAN. Primero fue la renuncia de Luis Bernardo Nava a la Secretaría de Desarrollo Social para poder competir directamente por su proyecto, al que nunca ha llamado abiertamente una candidatura a la gubernatura, con lo que opacó el informe de Felipe Fernando Macías.

Y este lunes, al momento de escribir estas líneas, aún está en desarrollo la siguiente puesta en escena. Nuevamente Nava cuestionó el método de las encuestas, aunque aún no se han dado a conocer esos resultados, y propuso que la Universidad Autónoma de Querétaro, con un método público y participación de los contendientes, realice una nueva.

¿Y la veda y la unidad? ¿Y aquello de que todos esperarían los resultados y que el 15 de octubre sería como una Navidad panista? Sueños guajiros de Arango.

Nava aún no desconoce el proceso, pero como dijo Silvio Rodríguez: “No es lo mismo, pero es igual”. Y aunque esto tampoco equivale a anunciar una ruptura, quién sabe qué suceda, porque después vino lo que en política priista se llamaba la cargada de los búfalos, con un claro mensaje contra él.

Primero fue el alcalde Felipe Fernando Macías, que subió un video donde dijo que confiaba en la dirigencia y en la transparencia del proceso, que respetaba reglas, tiempos, resultados. Después Josué Guerrero hizo lo mismo, respaldó a los órganos partidistas y al liderazgo del gobernador Kuri y afirmó que se sumará a quien resulte electo.

Poco después salió Agustín Dorantes y también apeló a la unidad y afirmó que respetaría cualquier resultado. Después Ana Paola López Birlain también defendió la vida democrática y la transparencia del partido. Después se subió Guillermo Vega, el diputado, diciendo que ha sido panista toda la vida. Y la última en llegar es Guadalupe Murguía, todos en la misma línea de discurso para defender el proceso.

Ojo, estamos, primero, ante un efecto priista, la llamada cargada de los búfalos, y, segundo, ante una morenización de Acción Nacional, donde se cuestionan las reglas y la credibilidad del proceso.

Acción Nacional ha dejado atrás su sana vida democrática que lo fortaleció durante años, su lucha en las convenciones a través de delegados, su debate público, y ahora lo único que tiene son videodebates. Son filtraciones en internet, son guerras de tuitazos, una guerra de TikToks. A eso ha llegado la modernización de Acción Nacional.

Ahora enfrentamos tres posibles escenarios: o se rehace la encuesta con transparencia, con acceso compartido a metodología y resultados, se incluye a la UAQ, ahí está la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales; dos, sigue el proceso como va, y Nava acepta lo que hoy cuestiona; o tres, el peor escenario posible, una fractura blanquiazul.

Hablábamos de la tormenta perfecta de Acción Nacional. Hoy, sobre ese escenario se acumulan nubarrones cada vez más negros.

Periodista y sociólogo. @viloja

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