En Acción Nacional se están reuniendo los elementos para una tormenta perfecta rumbo a 2027. A estas alturas, seguir sin definir quién encabezará su proyecto para la gubernatura prolonga la incertidumbre interna y concede tiempo a sus adversarios para ocupar la conversación pública.
¿Qué sucede dentro del PAN? La sucesión ha puesto a prueba la capacidad del gobernador Mauricio Kuri para conducir a los grupos que conviven en el partido. Mientras sus aspirantes buscan posicionarse, el llamado a la unidad empieza a resultar insuficiente para contener una competencia que ya se desarrolla en público.
Hubo cinco aspirantes. Marco del Prete se retiró y quedaron cuatro, aunque la atención se concentra en Luis Bernardo Nava y Felipe Fernando Macías. Agustín Dorantes mantiene su actividad y Chepe Guerrero tampoco ha renunciado a competir. Reducir la disputa a dos puede describir el momento mediático, pero no cancela los intereses de quienes siguen esperando una oportunidad.
Nava busca representar al panismo de mayor arraigo partidista, vinculado con figuras como Alfredo Botello y su padre, Arturo Nava, y con la tradición de quienes fueron conocidos como los duros. Felifer expresa a una generación más reciente, cercana a Ricardo Anaya, que ha construido su carrera en un partido acostumbrado a gobernar. Esa diferencia permite preguntarse cuánto pesan hoy las convicciones y cuánto los acuerdos para conservar el poder.
La renuncia de Nava a Desarrollo Social elevó su apuesta. Dejó el cargo para dedicarse a su aspiración y este domingo se presentó como “el gallo” ante miles de asistentes en el Ecocentro. Felifer mantiene la alcaldía y la exposición que le dan sus actividades de gobierno, incluidos los conciertos de este fin de semana.
La tensión ya produjo una advertencia desde el propio partido. Guillermo Vega pidió que la Sedesoq no se utilice electoralmente a favor de Nava. No acreditó un desvío, pero puso sobre la mesa la preocupación por el comportamiento de una dependencia que el aspirante acaba de dejar. La unidad tendrá que demostrar que puede procesar también esos señalamientos.
Enfrente, Morena aprovecha el tiempo para posicionar su proyecto. Quizá sumar días no significa sumar votos, pero sí permite ganar espacio en la agenda mientras los panistas siguen pendientes de su definición.
La decisión pondrá a prueba a la dirigencia nacional y a los grupos locales. Quien resulte elegido necesitará que sus competidores acepten el resultado y trabajen para sostenerlo. Cada semana de movilizaciones aumenta las expectativas de los aspirantes y de quienes los acompañan.
Acción Nacional tendrá que definir qué quiere conservar de su identidad y qué está dispuesto a negociar para mantener el gobierno. Una mala decisión, o una decisión que sus grupos no acepten, puede comprometer su predominio político. La tormenta perfecta podría terminar formándose dentro de casa.
Periodista y sociólogo. @viloja