La commedia è finita en Acción Nacional. La representación teatral del dedazo, perdón, de la elección de quién será el virtual candidato a la gubernatura y presidencias municipales llegó a su fin frente a 5 mil asistentes que vitorearon una escena con un final más predecible que una telenovela mexicana de los años ochenta.
Ya sabíamos quién era el coordinador para cuidar Querétaro. Ya nos lo habían anunciado por Instagram las fotografías del gobernador Mauricio Kuri con Felipe Fernando Macías, Agustín Dorantes, Josué Guerrero y, hasta el final de esa primera etapa, con un resignado Luis Bernardo Nava.
Después vinieron los demás aspirantes al resto de municipios. Antes, las fotografías de unidad, donde a Luis Bernardo Nava lo ponen en la orilla cuando al inicio de la historia parecía destinado a estar en el centro.
El siguiente acto fue esa declaración del gobernador donde dijo que el futuro de Querétaro se escribía con F. Más claro no se podía ser. Después, el mensaje de Nava donde agradecía a quienes lo apoyaron y anunciaba que iba a respaldar el proceso del partido.
El desenlace era obvio, todo era una farsa mal escrita, como un sketch repetido de El Chavo del Ocho, incluidas las negaciones de Kuri de que las fotografías fueran destapes y que sus declaraciones implicaran alguna decisión, y que todo lo iba a decidir el partido. Era evidente que los poderes fácticos de decisión estaban más allá de la dirigencia estatal. Todo era una comedia.
Por eso vale la pena preguntarnos qué tanto margen real tuvieron los aspirantes frente a las preferencias de quienes condujeron este proceso de selección. ¿Realmente las encuestas desempeñaron un papel? ¿O todo ya estaba definido de antemano?
Por ello importa mucho la actitud de Nava. Cuando cuestionó que se hubieran filtrado encuestas y propuso una encuesta alternativa, su reclamo cuestionaba la credibilidad del procedimiento. Cuando hay un líder con inconstancia e irresolución, se deteriora su autoridad, advirtió Maquiavelo en El Príncipe en el capítulo XIX.
Eso nos lleva a preguntarnos si Nava conserva su capacidad de conducción y liderazgo entre su grupo por sus cambios de posición o se debilitó y en realidad ya no tiene nada que ofrecer y por ello es relegado a una diputación local. Su disciplina hacia el PAN, donde milita desde joven, lo hace confiable para la dirigencia, pero quienes confiaron en él pueden exigirle una explicación adicional. Habrá que ver cuánto capital político perdió y si en realidad alguna vez volverá a brillar como pudo brillar en este momento.
¿Qué sigue? La comedia ha terminado. Felipe Fernando es el candidato de una farsa que debió haber terminado hace mucho, pero que decidieron alargar. Quisieron terminarla con una presentación ante un teatro lleno, pero habrá que ver si ese teatro también llena las urnas en 2027.
Periodista y sociólogo. @viloja