A veces en política se instala una narrativa antes de que siquiera empiece la competencia. En Morena, rumbo a la elección de gobernador de Querétaro en 2027, esa narrativa ya empezó a circular: que la carrera tiene un favorito claro y que el resto de los aspirantes apenas orbitan alrededor de él. Pero si algo enseña la política local es que las contiendas rara vez se resuelven tan rápido.

Morena ya definió el método para elegir a su candidato. El partido utilizará el mecanismo que ha aplicado en otros procesos: encuestas internas que derivarán en la designación del “coordinador de la defensa de la transformación”. El nombre es largo, pero la función es simple. Ese coordinador termina siendo, en los hechos, el candidato.

El procedimiento tiene su propia liturgia. Registro de aspirantes, levantamiento de encuestas para medir conocimiento público y competitividad electoral y una decisión final avalada por la dirigencia nacional. Así se eligieron candidaturas recientes del partido y así se resolverá la disputa en Querétaro.

En ese contexto el nombre que más aparece en mediciones y conversaciones políticas es el de Santiago Nieto Castillo. Su paso por la Unidad de Inteligencia Financiera le dio visibilidad nacional y un capital político asociado al combate a la corrupción. Esa exposición explica por qué su perfil suele aparecer bien posicionado en términos de conocimiento público.

Pero reducir la contienda interna a esa variable sería ignorar otra dimensión de la política queretana: la construcción territorial. Y ahí entra un actor que algunos parecen querer dar por descartado demasiado pronto.

Gilberto Herrera Ruiz no es un aspirante marginal dentro de Morena. Su trayectoria política se formó en el estado. Fue rector de la Universidad Autónoma de Querétaro, senador de la República y hoy es diputado federal. Ese recorrido le permitió construir redes políticas y sociales que todavía tienen peso dentro del partido y en distintos sectores del estado.

Además, hay un factor interno que dentro de Morena no es menor. Herrera pertenece a la generación de dirigentes que acompañaron al movimiento cuando todavía era oposición. Esa historia política le da vínculos con la militancia y con sectores que valoran esa trayectoria.

La contienda interna, por lo tanto, no se explica con una sola variable. En el tablero hay al menos dos polos claros. De un lado está Nieto, con un perfil construido desde la política nacional. Del otro está Herrera, cuya fuerza se asienta en la política local y en una base política formada durante años.

Morena todavía no tiene candidato. Las encuestas internas serán el mecanismo para decidirlo. Pero dar por terminada la carrera antes de que siquiera comience ignora un hecho evidente del tablero político queretano: Gilberto Herrera sigue siendo una de las piezas principales. No un actor de reparto. Una de las jugadas centrales de la partida.

Periodista y sociólogo. @viloja

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