Lo barroco de la arquitectura queretana ha trasminado a la esfera política panista. Así, la sucesión gubernamental se ha recargado política y estéticamente de encuestas, reuniones, llamados a la unidad y fotografías cuyo significado hay que descifrar para saber hacia dónde apunta el dedazo, perdón, la decisión de la “encuesta”. Por lo pronto, las señales apuntan a que Felipe Fernando Macías sería el virtual candidato a gobernador y lo acompañaría en la aventura Agustín Dorantes para la presidencia municipal, la cual, recordemos, ya desdeñó anteriormente cuando dijo que eran la sirvienta del municipio.
Mauricio Kuri, en calidad de primer panista del estado, contribuye a que la escena se vuelva churrigueresca. Un día aparece con Felifer y habla del futuro de Querétaro; al otro, se fotografía con Dorantes y destaca los atributos de la capital. Política de Instagram. Mientras la dirigencia reserva el anuncio (hasta el momento de escribir este artículo), las imágenes permiten interpretar quién iría a cada cargo. Así va tomando forma el dedazo barroco azul.
Este proceso ha sido puro barroco político porque ha tenido una excesiva ornamentación en el camino para designar al elegido. Primero una encuesta, después focus group, y más tarde, llamados a respetar los tiempos. Cada instrumento puede servir, pero no hubo claridad, sólo enredo político. Por ello, el cuestionamiento de Luis Bernardo Nava la semana pasada caló y, al proponer una encuesta alternativa, pareció acelerar los tiempos y, tras una tormenta mediática, desembocó en una foto de unidad en la que, por cierto, el propio Nava aparece en el borde, como relegado.
Todo este camino ha sido una gran teatralidad por parte del poder. Fotografías como en la época del PRI: “el que se mueve no sale en la foto”. Comunicar a través de imágenes. El Instagram como el gran mensajero político. Felipe Fernando con Alfredo Botello, el gobernador con Felipe Fernando, todo a través de fotografías y de videos en redes sociales. Se comunicaban respaldos, aunque no hubiera ningún mensaje explícito.
Un gran lenguaje indirecto: Cuidar Querétaro, coordinar. Pero en realidad, el fondo era buscar la gubernatura. Encubrir el lenguaje, ocultar la verdadera forma que hay debajo: el gran dedazo.
Tenemos un gran dedazo barroco azul que parece que va a llegar a su definición. Y todo parece apuntar hacia Felipe Fernando Macías, si seguimos la lógica barroca de los signos políticos porque con imágenes han transmitido una reconciliación sin explicar qué ocurrió con el reclamo. ¿Se aclararon las filtraciones? ¿Los aspirantes conocieron y aceptaron los resultados? ¿Qué permitió pasar del cuestionamiento público a la fotografía de unidad?
Y quedan más dudas en el aire. ¿Esa negociación puede servir para contener una ruptura? ¿Cuánto de la unidad se construyó por la aceptación del resultado y cuánto por los espacios ofrecidos a quienes no encabezarían la candidatura? Al tiempo.
Periodista y sociólogo. @viloja























