Relativo
“He anhelado una sociedad libre y democrática en la que todas las personas vivan juntas en armonía y con igualdad de oportunidades. Es un ideal por el que espero vivir y que espero lograr. Pero si es necesario, es un ideal por el que estoy dispuesto a morir”, Nelson Mandela.
Nelson Mandela se ha unido a Gandhi y Martin Luther King en un selecto grupo de personas que construyeron, a través de un espíritu inquebrantable, cambios fundamentales en la sociedad y política.
Los tres fueron hombres que pasaron un tiempo en la cárcel por lo que creían. Los tres se abrazaron la no violencia como medio político para alcanzar un fin. Lograron el cambio sin un baño de sangre, a través del perdón y el respeto mutuo, son un ejemplo brillante y resplandeciente del cómo puede brillar la naturaleza humana cuando hay ideales, espíritu y carácter.
He tomado prestado de Mandela el título de uno de sus discursos más transcendentes como el detonador de una reflexión de las lecciones que nos dejó y que pueden ser una guía para buscar trascender en cualquier emprendimiento de nuestra vida tanto en niveles personales como empresariales.
Convicción, ideales y necedad
Gracias por tu necedad Madiva, gracias por nunca dejar de creer que la igualdad y los derechos universales, por creer que los hombres nacemos iguales y tenemos derechos a ser tratados con dignidad y ser libres. Una necedad que fue alimentada por ideales claros y un rumbo definido. Uno de los grandes regalos que cualquier ser humano puede tener es encontrar la razón para la que existe. Si analizamos los logros más importantes de personas y organizaciones, una y otra vez vamos a encontrar una idea clara que alinea las voluntades, que concentra la energía y que mueve lo que se tenga que mover para conseguir el resultado.
Mandela vivió para luchar por lo que creía. Si analizamos sus frases hablan de la claridad que tenía en su misión y en sus convicciones, en 1961 acuñó una de sus frases más emblemáticas y que encierran el espíritu de este hombre, pelear por que los hombres fueran libres: "La lucha es mi vida. Voy a seguir luchando por la libertad hasta el fin de mis días."
Fuerza y gracia
Se necesita una inteligencia emocional superior para poder usar justo en el momento adecuado toda la energía que se necesita para enfrentarse a poderes fácticos y al mismo tiempo combinar la calma y la para sumar miles de personas a una causa. Mandela supo usar en el momento justo cada una de estas armas para conseguir sus objetivos. Reconciliar a Sudáfrica necesitaba de toda la ecuanimidad, la gracia, el poder del amor la empatía y el perdón. Al igual que en su momento Gandhi uso este poder para mover al mundo y ser un ejemplo, Mandela aplico toda la fuerza que necesito, pero toda la gracia y el amor que necesitaba la reconstrucción de su país.
Mostrar compasión y bondad por aquellos que pueden ser crueles y lastimar a los tuyos genera en el humano promedio sentimientos de odio, rencor y venganza, ojo por ojo, en los grandes líderes genera comportamientos pacíficos y de perdón, una supremacía moral que lleva a conquistar nuestros miedos y al final conquistar al enemigo. Vencer el odio, vencer el miedo son uno de los ejercicios más poderoso del ser humano, Mandela lo pone de la siguiente forma "Aprendí que el coraje no es la ausencia de miedo, sino el triunfo sobre él. El hombre valiente no es aquel que no siente miedo, sino el que conquista ese miedo”.
Todo es posible
Mandela es una de esas personas que se da entre billones, un conjunto de visión, tenacidad, coraje, inteligencia, amor y visión superior para conseguir lo que nadie más pensaba. Su legado nos deja muchas cosas pero sobre todo un camino trazado para conquistar nuestros sueños más preciados. Al final como lo dijo, “Siempre parece imposible hasta que se hace”
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@Willy_Azarcoya
























