Al llegar al final de este 2025, hacemos una pausa para mirar con gratitud el camino recorrido. Ha sido un año que nos retó, que nos invitó a madurar como comunidad y que nos recordó que la educación pública tiene un papel esencial en la construcción de una sociedad más justa. En estas fechas, la calidez de los encuentros familiares y el espíritu de reflexión nos permiten valorar lo alcanzado y renovar la esperanza en lo que viene.
En la Universidad Autónoma de Querétaro reconocemos que nuestra fortaleza descansa en cada persona que ha entregado su talento a esta institución. Por ello, uno de nuestros compromisos es acompañar con respeto y cercanía a quienes concluyen su etapa laboral. Las y los jubilados representan la memoria viva de la universidad: son quienes formaron generaciones, impulsaron proyectos y construyeron los cimientos que hoy sostienen nuestro crecimiento. A todas y todos ellos expreso mi más profundo agradecimiento y reitero que la UAQ seguirá brindando apoyo, cercanía y reconocimiento al legado que han dejado en nuestra comunidad.
Durante este año pudimos escuchar testimonios que nos recordaron que la labor universitaria es más que un trabajo: es un propósito de vida. Cada trayectoria nos inspira a seguir fortaleciendo una institución humana, sensible y consciente de su responsabilidad social. La universidad avanza gracias a quienes permanecen activos, pero también gracias a quienes dedicaron décadas a forjarla con convicción y entrega.
Este cierre de año nos invita también a reflexionar sobre nuestro papel en el presente y en el futuro de Querétaro. La UAQ continúa impulsando proyectos académicos, científicos y culturales que buscan transformar vidas. Nuestras y nuestros estudiantes son el centro de esta misión, y cada esfuerzo se orienta a garantizarles una formación integral, con valores que promuevan la solidaridad, el respeto, la convivencia armónica y el compromiso con el entorno.
El 2026 será un año de retos y oportunidades. Nos proponemos fortalecer nuestros programas, mejorar espacios, ampliar la investigación y profundizar el vínculo con las comunidades que acompañamos en todas las regiones del estado. Mantener la calidad educativa exige trabajo constante, diálogo abierto y la certeza de que la universidad debe seguir siendo un espacio de encuentro, reflexión y servicio.
Que esta temporada nos ayude a renovar la esperanza y la unión que caracteriza a nuestra comunidad. Que podamos recibir el próximo año con la convicción de que, desde cada aula, laboratorio y campus, seguiremos sembrando conocimiento y formando ciudadanas y ciudadanos comprometidos con el bienestar común.
Con gratitud por lo vivido en 2025 y con la mirada puesta en un 2026 lleno de posibilidades, les deseo unas fiestas llenas de luz, armonía y bienestar.
¡Felices fiestas y un próspero Año Nuevo para toda la comunidad universitaria y queretana!