Rubén Galicia

Poderes legislativos

La democraciano se agota en elecciones federa-les ni en grandes debates presidenciales. Se construye desde lo local

En medio del ruido político nacional, hay un espacio que suele pasar desapercibido, pero que define buena parte de la vida pública del país: los congresos estatales. El más reciente reporte del Instituto Nacional de Estadística y Geografía INEGI sobre los poderes legislativos locales “CENSO NACIONAL DE PODERES LEGISLATIVOS ESTATALES (CNPLE) 2025”, publicado el pasado 27 de abril nos presenta interesantes datos sobre la representación política a nivel local.

Los números, son reveladores. 54.3% de las personas legisladoras en los congresos estatales son mujeres, un avance significativo en términos de paridad que hace apenas unas décadas parecía lejano. También tenemos que 19.4% de las y los legisladores fueron reelectos. En promedio, cada congreso cuenta con 32 comisiones, y a nivel nacional se presentaron casi 12 mil iniciativas en 2025. En el caso de Querétaro: 25 legisladores, ligera mayoría femenina, 13 mujeres y 12 hombres, siete reelectos (28%) y 263 iniciativas registradas.

Los congresos estatales deberían ser, el espacio político más cercano a la ciudadanía. El primer espacio de representación donde se reflejan las realidades de los municipios, la diversidad social, las tensiones económicas y las prioridades locales. Ahí se definen leyes, se aprueban presupuestos, se crean comisiones que atienden lo que verdaderamente importa en cada estado.

Sin embargo, la distancia entre diseño institucional y práctica política sigue siendo amplia. El mismo sistema que permite presentar cientos de iniciativas también permite que muchas de ellas no se discutan a fondo, se acumulen o respondan más a agendas partidistas que a necesidades sociales. Y en algunos casos, la velocidad legislativa levanta más dudas que certezas. Basta recordar como en una de las reformas más importantes a nivel nacional, fue aprobada en menos de una hora por 10 congresos locales, replicando decisiones federales sin un debate profundo.

Ahí es donde los datos y la transparencia legislativa se queda corta. La gran ausencia en la conversación pública es la evaluación del desempeño legislativo: ¿qué tanto se discute?, ¿qué calidad tienen las leyes aprobadas?, ¿qué impacto generan?, ¿a quién responden realmente las y los diputados?

El informe del Instituto Nacional de Estadística y Geografía abre la puerta a una conversación que rara vez tenemos: la de mirar hacia lo local con el mismo nivel de exigencia con el que observamos la política nacional.

La democracia no se agota en elecciones federales ni en grandes debates presidenciales. Se construye desde lo local, en estos espacios que rara vez ocupan titulares. Los congresos estatales no son un actor secundario: son uno de los tres poderes locales. Y como tal, deberían estar bajo una lupa mucho más constante.

Porque si ahí no se refleja la pluralidad, la diversidad y las prioridades reales de la sociedad, entonces el problema no es de datos. Es de representación.

@RubenGaliciaB

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