Como todos los años, la Secretaría de Hacienda entrega a la Cámara de Diputados el Paquete Económico. A primera vista parece una montaña de documentos, cifras y términos técnicos. En realidad, ahí comienza a decidirse una parte importante del año que viene.
El paquete económico es, en esencia, la respuesta a tres preguntas muy sencillas: cuánto dinero espera tener el gobierno, de dónde piensa obtenerlo y en qué decide gastarlo.
Para 2027, Hacienda estima un crecimiento de la economía de entre 1.5 y 2.5 por ciento, una inflación de 3 por ciento y un precio promedio de la mezcla mexicana de petróleo de 54.7 dólares por barril. Con esas variables construye sus estimaciones de ingresos y gasto. La Ley de Ingresos contempla recursos por 10.63 billones de pesos, de los cuales alrededor de 6.2 billones provendrían de ingresos tributarios.
Cada una de esas previsiones es una apuesta sobre el futuro. Y cuando la realidad no coincide con la apuesta, alguien termina pagando la diferencia.
Ese es uno de los riesgos que conviene mirar con atención. Si los ingresos vuelven a quedar por debajo de lo programado, como ha ocurrido en ejercicios anteriores, la contención presupuestal puede convertirse nuevamente en una de las principales herramientas para mantener las metas fiscales.
El problema no es únicamente cuánto se recorta. Es qué se recorta.
Los programas sociales son política y presupuestalmente difíciles de tocar. Lo mismo ocurre con algunos de los proyectos estratégicos del gobierno. En consecuencia, cuando llega el momento de ajustar, existe el riesgo de que termine cayendo sobre aquello que tarda más en producir resultados políticos: mantenimiento, infraestructura, inversión física, proyectos hidroagrícolas, carreteras o conectividad.
El presupuesto no sólo financia el presente. También determina parte de nuestra capacidad para crecer en el futuro.
En Querétaro tenemos además un ejemplo que nos tocará de cerca. El proyecto del Tren México-Querétaro contempla un presupuesto de poco mas de 5,600 millones de pesos.
Ahora corresponde al Congreso analizar las estimaciones, cuestionar los supuestos y decidir si las prioridades planteadas son las que México necesita. La Cámara de Diputados deberá aprobar la Ley de Ingresos a más tardar el 20 de octubre y tendrán hasta el 15 de noviembre para aprobar el Presupuesto de Egresos.
Sería deseable que durante esas semanas escucháramos menos discursos sobre que partido politico ganó la negociación del presupuesto y más preguntas sobre qué México estamos financiando.
Porque detrás de los 10.63 billones de pesos hay escuelas, hospitales, carreteras, agua, energía, ciencia, seguridad y oportunidades.
Pero también hay algo más difícil de medir: el futuro que estamos dejando de construir cuando un peso se gasta en una cosa y no en otra.
Por eso conviene mirar el Paquete Económico con atención porque, en buena medida, es el mapa de las prioridades de México para el próximo año.
Ruben Galicia