El pasado lunes en el marco de la votación del llamado “Plan B electoral”, la ministra presidenta Norma Piña pronunció un discurso que me parece nos da una lección muy importante sobre democracia y constitucionalidad: nadie está por encima de la ley. Esta lección que debería ser escuchada una y otra vez por nuestra clase política ya que a muchos parece no importarles cumplir la ley.
Hoy parece que para muchos políticos ese principio se quedó solo en los libros y que la prisa por el 2024 les es más importante. Desde hace meses políticos de todos los partidos y a todos los niveles buscan la manera de darle la vuelta a las leyes para adelantarse a los tiempos electorales del próximo año.
Es cierto que el primero en ignorar este tema es el Presidente, quien desde el año pasado nombró a sus “corcholatas” y desde la mañanero adelantó las campañas de la sucesión presidencial, en respuesta la oposición también empezó a destapar a posibles candidatos y de entonces hasta ahora ha sido un sinfín de claros actos anticipados de campaña que no deberíamos permitir.
La Ley Electoral de nuestro país es clara en sus tiempos, en sus formas y en los recursos que pueden utilizarse.
Buscarle vacíos y maneras de burlarla es caer en el juego de una competencia desleal e injusta y más allá de una posible repercusión por parte de las autoridades electorales, es la ciudadanía la que debe ser crítica con estas conductas.
Es el principio de legalidad el que determina que las y los servidores públicos sólo pueden hacer lo que la ley les permite expresamente, ni más, ni menos. Este cumplimiento de la ley no es por elección o por interpretación, es obligatorio y supone una sanción para quien no lo cumpla.
Pero más allá de un tema legal, me parece este debería ser también un tema de sentido común y de respeto a la ciudadanía, a nadie engaña la publicidad disfrazada de portada de revista que casualmente aparecen en las principales vialidades y carreteras, las y los ciudadanos están desencantados de la clase política y su forma de hacer campaña no ayuda en lo más mínimo.
El proceso electoral del 2024 en todos sus niveles representará una elección histórica, más de 92 millones de mexicanos elegiremos al o la próxima titular de la presidencia de la República, 128 senadores, 500 diputados federales, 9 gubernaturas y se renovarán 30 congresos locales.
Quienes busquen aparecer en las boletas del próximo año se encontrarán con un escenario sumamente complicado que exige mucho más que espectaculares y entrevistas; aún nada está escrito, basta con asomarse a lo sucedido el fin de semana en las elecciones de Chile.
























