Este viernes, Querétaro será sede de InnovaFest, una iniciativa de la Secretaría de Economía que busca reunir en un mismo espacio a emprendedores, fondos de inversión, universidades, empresas y gobiernos. El encuentro contará con presentación de proyectos, conferencias, talleres y espacios de vinculación.
En el marco de este evento vale la pena repasar el lugar que ha logrado el ecosistema nacional emprendedor, según el Global Innovation Index México ocupa el lugar 58 entre 139 economías. Más revelador que la posición, hay un dato que lo explica, en 2023 México recibió 15,630 solicitudes de patente, pero solo 978 fueron presentadas por residentes nacionales; 14,652 correspondieron a extranjeros. Emprendemos más, pero todavía inventamos menos de lo que podríamos.
Uno de los más recientes trabajos de la Escuela de Gobierno y Transformación Pública del Tecnológico de Monterrey, “Historia mínima del ecosistema emprendedor en México”, reconstruye la evolución del sector desde 1982 hasta la actualidad, destacando importantes avances como los primeros unicornios mexicanos, tistes retrocesos como la desaparición del INADEM e importantes retos para el futuro.
El documento destaca que un ecosistema emprendedor no se mide solamente por el número de startups, aceleradoras, fondos o eventos. Se mide por su capacidad para transformar ideas en empresas, empresas en tecnología y tecnología en productividad, empleos de alto valor y propiedad intelectual. Ahí es donde todavía tenemos una tarea pendiente.
México ha demostrado que puede atraer inversión, manufactura y talento internacional. El siguiente paso debería ser conseguir que una parte mucho mayor del valor generado permanezca en el país: que los emprendedores mexicanos desarrollen tecnología propia, que las universidades transfieran conocimiento a empresas, que los fondos financien proyectos de mayor riesgo y que las grandes industrias incorporen proveedores nacionales a sus cadenas de valor.
Por eso InnovaFest puede ser mucho más que un evento de networking. Puede convertirse en una conversación sobre qué tipo de economía queremos construir. La propia Secretaría de Economía ha planteado que el objetivo no es solamente organizar encuentros, sino acelerar la innovación y conectar proyectos con inversión y mercado.
El desafío consiste en pasar de celebrar al emprendedor a construir las condiciones para que pueda escalar.
Necesitamos más capital, sí, pero también mejores universidades, infraestructura digital, energía suficiente, propiedad intelectual, investigación aplicada, talento especializado y reglas que permitan que una buena idea sobreviva a su primer contacto con la burocracia.
Antes de cerrar esta columna aprovecho para externar un gran reconocimiento. Este 20 de agosto, El Universal Querétaro cumple un año más de presencia en el Estado. Felicidades a todo su equipo y, particularmente, a su director, por mantener vivo el compromiso de informar y acompañar la conversación pública de Querétaro. Enhorabuena al gran Diario de México.