Rocío Edith López Martínez

Educación para el mundo real: más allá de los títulos universitarios

En una época de cambios acelerados, la transformación digital, la inteligencia artificial y la evolución rápida del mercado laboral están cambiando la forma en que se trabaja, aprende, así como la forma en que nos relacionamos; ante este contexto, vale la pena plantearse la siguiente pregunta, ¿se está realmente preparando a los estudiantes para enfrentar el mundo profesional o únicamente para aprobar exámenes y obtengan títulos?

Dando respuesta a esta interrogante y desde la perpestiva de la investigación educativa el fenómeno manifiesta una desconexión estructural. El modelo de educación superior está anclado en el credencialismo formal que es evaluado mediante metodologías estándarizadas que miden la retención teórica en lugar del egreso competente. No obstante, la evidencia empírica demuestra que el mercado laboral actual demanda una flexibilidad cognitiva y técnica que los planes de estudios rígidos no logran proveer a tiempo.

Las y los investigadores, docentes y participantes en diferentes procesos académicos, han tenido la oportunidad de observar el comportamiento de la educación superior, y por ello se han enfrentado a los retos más grandes de su historia, ya que los cambios tecnológicos hasta pedagógicos van de forma acelerada. Es por ello que se debe estar en contínua actualización, sino, esta es rebasada.

En ese contexto, las microcredenciales cada vez han tenido más presencia en todo tipo de organizaciones, estas certificaciones otorgan el reconocmiento por las competencias específicas que se tiene por la formación flexible y corta, respondiendo de manera rápida a las necesidades que surgen en los diferentes sectores productivos.

La transformación digital llama a fortalecer la educación basada en competencias; el estudiantado, más allá de memorizar contenidos, deben desarrollar la capacidad de aplicar sus conocimientos para resolver situaciones reales, tomar decisiones, trabajar en equipo y resolver problemas que difícilmente se encontrarán en libros de texto. En otras palabras, se necesita formar personas que sepan hacer, innoven y lo apliquen.

Las universidades deben evitar elegir entre formar conocimientos o desarrollar competencias, ya que estos dos elementos son complementarios y necesarios; el primero aporta bases, y el segundo permiten ponerlo en práctica pertinentemente y éticamente. Las microcredenciales, pueden convertirse en un puente que acerque la formación universitaria a las demandas de una sociedad que cambia con gran velocidad.

El mayor desafío es incorporar no solo consiste en las nuevas tecnologías para diseñar más certificaciones, más bien el reto es cambiar la forma en que se entienda a la educación, ya que esta, no debe medirse solo por los títulos, más bien por la capacidad que desarrolla las personas para continuar aprendiendo, reinventarse y contribuir a la solución de los problemas de su entorno, esto sería uno de los propósito más valioso de la educación superior.

Te recomendamos