El saludo. Querida “República”: a veces es necesario abstraerse, apartarse de la realidad inmediata e, incluso, irse muy muy lejos, para mirar la vida desde otra perspectiva; para ajustar el enfoque y comprender nuestro propósito.
El mensaje
Miles de kilómetros de distancia y un poderoso mensaje desde la órbita lunar bastaron para recordarnos quiénes somos:
“A todos ustedes, que están allá abajo, los amamos desde la Luna… Desde aquí arriba se ven increíbles y hermosos. Y parecen una sola cosa: homo sapiens somos todos, sin importar de dónde vengamos o cómo seamos; somos un solo pueblo”.
Con estas palabras Victor Glover, el piloto de la misión “Artemis II” cuyo propósito general es preparar el regreso de la humanidad a la Luna —así como el camino para futuras misiones a Marte—, nos recordó que el legado de la exploración espacial, no solo es científico.
Una a una las imágenes tomadas desde la cápsula de “Orion” por la tripulación —también conformada por el comandante Reid Wiseman, la especialista de misión Christina Koch y el especialista de misión Jeremy Hansen— fueron despertando nuestra capacidad de asombro. No solo por tratarse de las primeras imágenes captadas por astronautas en una misión lunar desde 1972 (Apolo 17), sino porque su belleza y nitidez llegó acompañada de un necesario mensaje de unidad, de humanidad y aprecio por la vida; justo en un momento de gran convulsión, conflicto e incertidumbre global que amenazan nuestra civilización.
Con este viaje histórico a la Luna, recordamos que las grandes hazañas humanas lo son por una poderosa razón: nos unen.
Nos recuerdan todo lo que somos capaces de lograr juntos. Los grandes hitos que podemos alcanzar.
Las inmensas barreras que podemos derribar.
Las grandes distancias que podemos recorrer.
Y sí, que aún somos capaces de aproximarnos entre nosotros y más allá de nosotros —incluso hasta la Luna—.
Vistos desde la Luna, los seres humanos comprendemos nuestra propia ambivalencia: lo grandiosos —capaces— y lo insignificantes —frágiles— que somos al mismo tiempo.
Por ello, debemos replantearnos en dónde estamos poniendo nuestra atención; porque es justo ahí, a donde estamos dirigiendo nuestras vidas.
Recuerda que, para despegar, siempre es necesaria una pausa; abstraerse, apartarse, tomar perspectiva, ajustar el enfoque, levantar la mirada, vivir de otra manera, emprender la misión, interiorizar las decisiones, tener un propósito claro y mantener viva nuestra capacidad de asombro.
La despedida
Querida “R.”: ¿qué mensaje enviarías desde la Luna? Recuerda con “Artemis II”, que “incluso en la oscuridad, brillamos”.
La firma
Tu amigo: “El Discursero”.
P.D. En espera de una próxima carta, deshazte del sobre amarillo.
























