Rafael López

El Respeto

¿Qué tanto respeto por México demuestra hoy su clase política?

El saludo Querida “República”: en la política, como en la vida, nadie da lo que no tiene. Y si de algo hoy adolece “La Cosa Pública”, es de respeto.

El acatamiento a la norma, al igual que las decisiones éticas orientadas al servicio de los demás, hoy brillan por su ausencia; se suplen con demagogia.

El mensaje

“A México se le respeta”, es una frase repetida constantemente desde el púlpito presidencial.

La expresión utilizada por la presidenta Sheinbaum tanto en sus conferencias mañaneras, como en distintos actos públicos, pretende enarbolar un mensaje de dignidad nacional, identidad, soberanía y reconocimiento del valor del pueblo mexicano, dentro y fuera del territorio nacional.

Mensaje muy en sintonía con el régimen político que vivimos —anunciado bajo las siglas 4T—, el cual se ha distinguido por la recuperación política de símbolos y narrativas históricas que en su momento fueron desplazadas, así como por el cambio en las formas de administrar los asuntos públicos y de hacer política.

Dicha reorientación del poder público, en la teoría, antepone el bienestar social y la defensa de la soberanía nacional a los privilegios e intereses enquistados en “La Cosa Pública”. Hasta ahí todo se escucha bastante bien; pero en la práctica, no se ha logrado revertir la desviación del poder, ni tampoco detener su corrupción y deterioro.

La pregunta, en todo caso, sería: ¿qué tanto respeto por México demuestra hoy su clase política? ¿Cuál ha sido la actuación del “oficialismo” frente a los grandes casos de corrupción ocurridos durante los últimos años? ¿Qué tan efectiva es su defensa de la soberanía nacional ante el control territorial del crimen organizado?

Ahora que la justicia estadounidense ha colocado el golpe en uno de varios flancos de corrupción por parte de los gobernantes de Morena, al señalar de tráfico de drogas al gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, la pregunta es: ¿dónde queda la credibilidad de un gobierno que recurre a zonas de excepción cuando los señalamientos apuntan a integrantes de su propio “movimiento”?

En el emblemático caso de Genaro García Luna, escuchamos una y otra vez —no sin razón— que nadie debía estar por encima de la ley; hoy que los señalados por la justicia estadounidense son aliados del “oficialismo”, se exigen “pruebas contundentes e irrefutables”, cayendo en la tentación de defender a los suyos incluso antes de conocer los expedientes.

Mientras todo este enjambre de corrupción sacude al país, el pasado 30 de abril, frente a varias niñas y niños que acudieron a celebrar su día a la conferencia mañanera, la presidenta Sheinbaum criticó a la oposición de colgarse de “temas del exterior” para acusar a su gobierno rematando de forma categórica: “nosotros tenemos autoridad moral y política, porque hemos actuado siempre conforme a nuestros principios".

La despedida

Querida “R.”: recuerda que nadie puede enseñar austeridad, si no es austero; lealtad, sin ser leal; democracia, sin ser demócrata; o exigir respeto, sin demostrarlo.

La firma

Tu amigo: “El Discursero”.

P.D. En espera de una próxima carta, deshazte del sobre amarillo.

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