El saludo Querida “República”: cerca de 130 millones de personas en todo el mundo observamos el show que ofreció Bad Bunny, 100% en español, en el medio tiempo del pasado Super Bowl LX, de acuerdo con cifras de “Nielsen”, compartidas por la NFL.
Independientemente de que el puertorriqueño haya roto o no el récord de audiencia, su verdadero impacto fueron la conversación y las reacciones generadas; estas sí, sin precedentes.
¿El show del “Conejo” fue bueno o malo? Quizá esa no sea la cuestión.
El mensaje
En medio del ruido, la clave es discernir.
Distinguir entre planos y capas, entre mensajes y mensajeros. Sólo así serás capaz de emitir reacciones y respuestas que verdaderamente atiendan tu propio criterio —formándolo—.
Bastaron 13 minutos de actuación de Benito Antonio Martínez Ocasio sobre el escenario más mediático de Estados Unidos, para desatar millones de reacciones disímbolas:
Desde: “Benito la rompió”, “fue una fiesta latina sin precedentes”, “reivindicó a todo un continente”, “lo importante no fue su música, sino su mensaje”. Hasta: “terrible”, “uno de los peores de la historia”, “es un producto de la mercadotecnia”, “fue un mero cálculo comercial aceptado por el establishment, del cual forma parte”.
Donde unos apreciaron valentía, identidad, libertad, familia, dignidad, inclusión y respeto; otros vieron decadencia, distorsión, hipersexualización y vulgaridad.
Más allá de tus gustos musicales —tan respetables como los de cualquiera—, recuerda que es fundamental que desarrolles un pensamiento independiente; que analices la información con un sentido crítico, que tomes decisiones basándote en un juicio propio y bien fundamentado.
A la par de hacerlo, vale la pena plantearnos reflexiones como estas:
¿Las agendas globales nos están imponiendo gustos o relatos?
¿Somos títeres de una polarización inducida?
¿Nos interesa más tomar partido —“izquierda” o “derecha”— o formar criterio?
¿Consumo y calidad van de la mano?
¿Tenemos filtros para procesar lo que consumimos?
¿Somos reflejo de ello?
¿Estamos evolucionando o involucionando?
En un mundo que “vive de prisa”, vale la pena detenernos y pensar lentamente. Al hacerlo, al permitirnos ir al encuentro de nuestro criterio sin limitarnos a replicar los mensajes de otros, quizá descubramos con Miles Davis que “el silencio es el ruido más fuerte, quizá el más fuerte de los ruidos”.
La despedida
Querida “R.”: ¿te sentiste representada por el show de Bad Bunny? Al igual que la Presidenta (con “A”), ¿ya esperas más shows de BTS en nuestro país? Independientemente de tus respuestas recuerda con el “Conejo Malo” que “lo único más poderoso que el odio, es el amor”, y ten presente que no hay mejor criterio que el propio.
La firma
Tu amigo: “El Discursero”.
P.D. En espera de una próxima carta, deshazte del sobre amarillo.