Sin lugar a dudas, el tema del control de peso es el que más atendemos los nutriólogos, ya sea en la consulta, en conferencias, al elaborar materiales educativos (¡y artículos para el periódico!) e incluso, en reuniones sociales o en la fila del banco (cuando el de al lado se entera que uno es nutriólogo).
¿Por qué después de cierta edad, o ciertos eventos (como un embarazo) se incrementa el peso y cada vez es más difícil deshacerse de ello?
¿Algo de lo que como, por poco que sea, me está afectando? ¿Qué necesito hacer o dejar de hacer para recuperar mi peso?
Primero, hay que identificar las causas de ese incremento de peso:
¿Has dejado de hacer ejercicio? Aunque sea algo simple, como dejar de andar en camiónes por haber comprado bici o coche.
¿Has incrementado el tamaño de las porciones que comes? Por ejemplo, antes comías dos tortillas y ahora comes cuatro o cinco en la hora de la comida. O compraste vasos donde caben 500 ml, cuando antes tenías vasos pequeños de 240 ml (en realidad ESOS son los vasos adecuados, ¡los de 240 ml!)
¿Cambiaste horarios de alimentación y/o de sueño? Como los que entran a trabajar en una empresa y rolan turnos, o las mamás de bebés que de pronto deben despertar muchas veces durante la noche.
¿Consumes alimentos muy elaborados, con muchos ingredientes o que en poca cantidad contienen mucha grasa o azúcares? Como cuando comes el helado frito de la comida japonesa, o el café frappé con crema batida y doble de azúcar. O los alimentos comunes con ligeros cambios, como los empanizados, fritos, capeados, o aquellos preparados con mucha grasa, como las “garnachas” o antojitos mexicanos.
¿Consumes ahora más bebidas endulzadas que antes? Puede ser jugo natural o agua de frutas, o quizá endulzada con miel o fructuosa, porque son “azúcares más orgánicos”.
Esta modificación de hábitos, poco a poco te está llenando de calorías que no requieres, y además, la disminución en la actividad física diaria, así como el realizar cada vez menos ejercicio, colaboran a que incrementes de peso, a que aumente tu riesgo de alguna situación a nivel cardiovascular, o que se desarrolle una o varias enfermedades metabólicas, aquellas que ya no se quitan y por las que hay que consumir medicamentos a diario.
Identifica los factores que has modificado en los últimos tres años, ¿por qué tan poco tiempo? Porque en tres años tu metabolismo ha cambiado poco, excepto en quienes han tenido una cirugía mayor, quienes han desarrollado una enfermedad metabólica o en las mujeres embarazadas y/o en lactancia.
¿Y si esta semana intentas modificar uno de estos factores? No imaginas el efecto que tendría en tu organismo. Un amigo me comentó que perdió tres kilos en dos semanas, sólo por ¡dejar de consumir su café gourmet diario!
¿Qué puedes mejorar durante cinco días? Hazlo y en una semana nos vemos con la segunda parte de este artículo. Y si puedes, por favor compártelo conmigo en mis redes sociales y/o mail.