Durante lo últimos días, académicos y analistas -de izquierda y de derecha- condenaron la captura de Nicolás Maduro Moro. Lo hacen desde países con libertad de prensa, pluralidad política y anaqueles llenos en los supermercados. Lo hacen, sobre todo, después de guardar silencio durante 27 años.

Más de 8 millones de personas han salido de Venezuela, de acuerdo con datos de Naciones Unidas. Es el segundo mayor éxodo del mundo, solo detrás de Siria.

Ninguno de ellos dejó a su familia por voluntad: Huyeron. Dejaron todo. Caminaron 5 mil 200 km para llegar a México. Cómo ir de NY a California caminado.

Familias enteras caminaron selvas, cruzaron fronteras a pie y dejaron atrás casas, trabajos. Hijos, hermanos y padres.

Alrededor del 30% de los migrantes son profesionistas. Médicos, ingenieros, maestros y técnicos especializados.

En Venezuela, más del 80% de la población vive en pobreza. La mitad de eso, en pobreza extrema.

Donald Trump puede tener el interés del petróleo. En Venezuela esa industria está destruida. Un inversionista extranjero necesitaría 100 mil millones de dólares para reconstruirla.

Venezuela tiene las reservas probadas más grandes del mundo. Pero su petróleo es el más pesado. Su refinación es el doble de costosa.

Hugo Chávez y Maduro la enterraron con descarada corrupción.

Las ganancias y bonanzas del petróleo nunca llegaron al pueblo.

Hace 20 años, el petróleo ya no era de los venezolanos. Se lo habían apropiado Rusia, China, Irán y Cuba,

A (esos especialistas de buró) que sostienen que “el diálogo siempre es mejor que la confrontación”, los números les responden: hubo 27 años de diálogos, mediaciones internacionales, mesas de negociación y sanciones diplomáticas. Nunca pasó nada.

Hay registros de (hasta) 18 mil presos políticos, y más de 10 mil ejecuciones extrajudiciales.

La dictadura cerró 400 medios de comunicación y 200 periodistas se exiliaron.

En Venezuela 1 de cada 3 niños sufren desnutrición. El régimen expropió Mil 200 empresas. La inflación llegó a Un Millón y el salario promedio es de 5 dólares al mes. El PIB cayó -75%.

Los irresponsables opinadores doctos (de buró) no han vivido así todos los días. No tienen que hacer filas de 5 horas para comprar medio kilo de huevos.

7 de cada 10 ciudadanos tienen agua terciada, y 8 de cada 10 hospitales no tienen medicinas.

Si Venezuela es uno de los 3 países más corruptos del mundo. Y en casi 30 años, todos (organizaciones y líderes mundiales) los vieron (complacientes) hundirse a la distancia.

Hoy, esa extracción del dictador Maduro ejecutada por los implacables soldados Delta- Forces habrá que festejarla.

Decapitaron la cabeza de la dictadura. Queda todo el cuerpo, pero es la única luz. La única esperanza que tienen los venezolanos.

La soberanía no se perdió con la invasión de las soldados de élite gringos. Le soberanía se perdió cuando el gobierno impostor, actúa contra su propio pueblo. Cuando trata a a los ciudadanos como enemigos.

Muchos amigos venezolanos que vive exiliados y perseguidos dentro, me confirman con solidez: “Si la condición para recuperar la libertad es renunciar al petróleo, que así sea. Nunca fue nuestro”.

¿Qué anhelan?

Caminar sin miedo, votar sin fraude,

reunirse con sus familias.

Mientras algunos discuten barriles y geopolítica, ellos piensan en algo más simple y urgente: volver a abrazar a su mamá. Y que, ningún de los dos, tengan miedo.

A los venezolanos de a pie. A los que ve usted que en México trabajar de meseros, en una peluquería o un taxi. A los perseguidos, a los exiliados y encarcelados: El petróleo y la soberanía, les vale absolutamente madre. La captura de Maduro es su única luz. Déjense de análisis torpe, insensible y estúpido.

@PedroPabloTR

#PedroYLosLobos

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