Pedro Pablo Tejada

Un general, omiso

Es gravísimo que una autoridad federal se quede cruzada de manos, viendo que 60 ciudadanos bloquean durante 25 horas una carretera federal

El general brigadier Ricardo Meléndrez Cervantes llegó a Querétaro como comandante de la Guardia Nacional (hace más de 2 meses) sin hacer ruido. Pero en cuanto fue presentado en sociedad, empezaron sus pifias.

Meléndrez, en conferencia de prensa, aseguró la presencia de 2 grupos del crimen organizado en la periferia de Querétaro. Al día siguiente, el fiscal General, Víctor Antonio de Jesús Hernández, salió a desmentirlo: “…no hay células delictivas asentadas aquí”.

La especulación del general, sin pruebas, molestó a todas las instancias que trabajan 24 horas todos los días del año para evitarlo.

En marzo, el propio fiscal Víctor Antonio de Jesús reportó 2 mil 199 cateos, mil 105 personas detenidas en flagrancia, 533 armas de fuego y 32 mil dosis de droga aseguradas, así como 510 vehículos recuperados. El 98% de las sentencias condenatorias se judicializaron.

En ningún estado de México se tienen esos números combatiendo a la delincuencia. El fiscal hace en un día (con la orden de un juez) más cateos que muchas entidades en un año.

“… a mayor operatividad, menor incidencia delictiva”. El fiscal tiene claro el modelo; el comandante local de la Guardia Nacional, no.

Tuvo su primera prueba pública en el bloqueo que realizaron habitantes de Santa Rosa Jáuregui, cerrando por más de 25 horas la carretera 57. Y no quiso actuar. Se quedó mirando de lejos. La política de “abrazos, no balazos” impuesta por el expresidente López Obrador dejó una herencia peligrosa: normalizar la omisión frente al delito.

De los 2 mil 471 municipios de México, en el 48.4% (mil 198) se tiene documentada presencia de células delictivas (EL UNIVERSAL).

Ahí mandan ellos. Esa omisión hundió a cientos de miles de ciudadanos en el desamparo. Ninguna autoridad hacía que se cumpliera la ley.

En el modelo de gobierno de Querétaro y su seguridad ejemplar, es gravísimo que una autoridad federal se quede cruzada de manos, viendo que 60 ciudadanos bloquean durante 25 horas una carretera federal por donde pasan 150 mil vehículos y que es la columna vertebral del Bajío y del T-MEC.

Los queretanos estamos acostumbrados a que la Policía Estatal y la Fiscalía castiguen a los delincuentes. Quien la hace aquí, aquí la paga, asegura el gobernador Mauricio Kuri.

Ricardo Meléndrez decidió observar. No hizo ningún intento por restablecer el orden.

Tenía enfrente 70 kilómetros de vehículos parados, que propiciaron que 170 fábricas suspendieran 2 turnos de trabajo, y que un conductor que se infartó muriera porque no pudo recibir atención médica.

El problema del agua es real. Pero una causa legítima no vuelve legal un delito.

En Santa Rosa hay un pozo que aliviaría el desabasto, pero algunos vecinos no quieren compartir el agua. Diputados de Morena contaminaron el ambiente mentirosamente y empujaron a los afectados a tomar la carretera.

Algunos morenistas creen que incendiar conflictos sociales les dejará dividendos electorales.

Finalmente, el secretario de Gobierno, Eric Gudiño, y el subsecretario Gerardo González resolvieron el bloqueo de la carretera federal, ante la mirada de la Guardia Nacional. El general fue omiso en su responsabilidad de hacer respetar la ley.

De ninguna manera violencia. Era muy fácil mantener un carril abierto.

X e Instagram @PedroPabloTR

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