Los partidos políticos en México atraviesan su peor crisis histórica. Los ciudadanos los abandonan. Se alejan de las estructuras tradicionales y buscan otros caminos para acceder al poder. Su credibilidad está rota, y es nula.
Hoy, militar en un partido ya no es aspiración, es lastre. Para millones de mexicanos, los partidos dejaron de ser vehículos de representación y se convirtieron en maquinarias cerradas, dominadas por cúpulas, cuotas, tribus y dirigentes que administran el poder como herencia familiar.
En Querétaro el Partido Verde Ecologista ha sido mangoneado a discreción por un cacique: Ricardo Astudillo, que tiene 25 años poniendo y quitando candidatos a placer, o vendiendo sus votos al mejor póster del gobierno en turno. Subsistiendo de millones de pesos del dinero de todos los mexicanos (un millón recibe hoy de prerrogativas).
El INE en este abril exigirá padrones actualizados. Quien no alcance 260 mil 106 afiliados -el 0.26% del padrón electoral nacional- pierde su registro.
Los números exhiben el derrumbe generalizado.
El Partido Acción Nacional reporta hoy 277 mil 665 militantes. Está apenas 17 mil afiliados por encima del mínimo legal. El partido que gobernó dos veces la Presidencia hoy sobrevive con respiración asistida.
El PRI vive un desplome histórico. Pasó de 1 millón 411 mil militantes a 940 mil. Perdió casi 471 mil afiliados. El tricolor ya no representa poder ni futuro; representa pasado, y uno que nadie quiere cargar.
Morena es el único sin riesgo inmediato. Reporta 11 millones 575 mil 301 afiliados. Se llevó a todos los priistas. Este 2027, veremos cuánto le pesan los 7 años de gobierno y los múltiples escándalos de lujos, corrupción y lugar con la delincuencia de sus personajes más célebres y los hijos del expresidente López Obrador.
No todos los militantes desaparecen. Muchos de ellos migran a otras opciones.
Somos México (Marea Rosa) suma 148 mil 384 afiliados y necesita 256 mil 030 para sobrevivir. Su cantera principal: ex panistas y priistas desencantados.
México Tiene Vida, de perfil ultraconservador, ya tiene 222 mil 653 afiliados, mayoritariamente exPAN.
Construyendo Solidaridad y Paz (exPES) acumula 197 mil 705, captando morenistas.
Que Siga la Democracia, escisión de Morena, apenas llega a 58 mil 598, pero confirma la fractura interna.
Los ciudadanos ya no creen que los partidos sean el camino para acceder al poder, ni para transformar su realidad.
Los ven como estructuras agotadas, desconectadas de la calle. Sus líderes se convierten en reyes del territorio. Ellos dan y quitan poder a su camarilla y se enriquecen sin pudor.
Los ciudadanos ya les dieron la espalda, les quedan aquellos que siguen pegados a la ubre.
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