Andrés Manuel López Obrador entendió el hartazgo de millones de mexicanos y machacó durante 18 años una narrativa demoledora: los otros eran corruptos, privilegiados, mentirosos y gobernaban para la “mafia del poder”.
Él ofrecía exactamente lo contrario: “No mentir, no robar y no traicionar al pueblo”.
AMLO vendió una regeneración nacional sin corrupción. Ofreció honestidad, austeridad, cercanía y superioridad moral. En 2018 obtuvo 30.1 millones de votos y arrasó con 53.2%.
Morena se convirtió en una marca casi invencible.
Hoy sus dirigentes, sus alcaldes, sus legisladores, sus gobernadores y los hijos de AMLO hacen el trabajo que una (muy) extraviada oposición nunca pudo: destruir, uno por uno, los atributos que hicieron poderosa esa marca.
Primero: corrupción.
SEGALMEX reventó la bandera de honestidad. Después llegaron sobres con dinero; familiares y amigos señalados por negocios alrededor del gobierno; propiedades, nepotismo, viajes y el huachicol fiscal. Hay una nueva mafia, enriquecida al amparo del poder y la impunidad.
Segundo: el despilfarro. Prometieron administrar con austeridad. Sus obras emblemáticas terminaron convertidas en monumentos a la deshonestidad: Tren Maya, Dos Bocas y AIFA acumularon sobrecostos estimados en 673 mil millones de pesos. El Tren Maya pasó de 197 mil a 544 mil millones; Dos Bocas, de 211 mil a 398 mil millones.
Tercero: su reputación. Una encuesta nacional de El Financiero encontró una calificación brutal: 44% considera que la corrupción es la principal falla de Morena.
Pew Research Center encontró otra grieta: la opinión favorable sobre Morena cayó de 78% en 2025 a 61% en 2026 (17 puntos en un año).
Cuarto: votos. En Veracruz, Morena y sus aliados pasaron de ganar 103 municipios en 2021 a 84 en 2025. En Coahuila, este año Morena-PT obtuvo apenas 26% y perdió los 16 distritos de mayoría.
Agregue la cereza del pastel: los juniors de Andrés Manuel.
Héctor de Mauleón reveló que Andy y Gonzalo López Beltrán participaron en un cónclave de cinco horas en un restaurante de la Condesa cerrado exclusivamente para el grupo.
Afuera: cinco o seis camionetas con guardaespaldas. Adentro: una botella de tinto Sassicaia cuyo precio en tienda alcanza 24 mil pesos.
El padre mostraba su cartera con apenas 200 pesos. Sus hijos (a los que tampoco se les conoce ningún oficio) presumen por el mundo viajes y excesos.
Morena está derrotado moralmente, aunque sigue manteniendo una base de unos 30 millones de mexicanos que reciben ayuda económica financiada por los impuestos de todos los mexicanos.
Es (todavía) la fuerza política más poderosa de México.
Pero una cosa es conservar votos (pagados) y otra mantener el valor de una marca que tuvo que aliarse con el crimen organizado para ganar elecciones y mantener el poder.
A Morena la autodestruyen sus actores políticos: 90% leales, 10% capaces y muchos, 100% corruptos.
En 2027 perderá elecciones porque ya perdió la moral política. La pregunta ya no es: ¿cuánto robaron antes?, sino: ¿cuánto roban hoy los morenistas?
Resultaron peores.
@PedroPabloTR