En política existe un viejo método para construir poder sin gobernar: fabricar conflicto. Polarizar. Victimizarse. Y convertir la inconformidad social en combustible político.
En Querétaro esa estrategia tiene nombre: Gilberto Herrera Ruiz. El exrector de la Universidad Autónoma de Querétaro y hoy diputado federal ha construido, durante años, una isla de poder político basada en una fórmula conocida en la ciencia política como “populismo de movilización permanente”.
El método es simple. Cualquier conflicto se convierte en bandera. Cualquier problema en escándalo. Cualquier inconformidad en protesta.
El objetivo no es resolver los problemas, sino capitalizarlos políticamente. En sociología política esto se conoce como clientelismo asistencial.
El mecanismo funciona así: el gobierno federal entrega programas sociales -tan solo en Querétaro se dispersan alrededor de 20 mil millones de pesos anuales en programas del Bienestar- y los operadores políticos construyen alrededor de esos apoyos una narrativa de gratitud y lealtad.
No es ilegal. Pero sí es la gasolina perfecta para manipular políticamente la pobreza.
El beneficiario deja de ver el programa como una política pública del Estado y comienza a verlo como un favor del movimiento. Así construye sus bases políticas.
En política, quien controla el agravio… controla al rebaño.
Después entra la segunda pieza del engranaje: la agitación permanente.
Campañas negras en redes.
Narrativas de agravio constante. Medios aliados amplificando versiones parciales o francamente falsas. No buscan convencer a todos. Buscan radicalizar a sus ovejas.
Cuando una base política vive alimentada por el agravio, el conflicto se convierte en la (única) herramienta de sobrevivencia. En psicología política esto tiene nombre: demagogia movilizadora.
El líder necesita indignación constante para mantener cohesionada a su base. Si el conflicto desaparece, el liderazgo se diluye. Por eso cualquier chispa sirve. Una obra pública. Una decisión administrativa. Un programa de gobierno.
Todo lo convierten en gasolina política.
Durante la gestión de Herrera como rector de la Universidad Autónoma de Querétaro surgieron investigaciones por el presunto desvío de 320 millones de pesos. 16 excolaboradores enfrentan procedimien tos judiciales. El caso está abierto. La Fiscalía y las partes involucradas aportaron más de 10 mil pruebas y elementos probatorios dentro del expediente.
Sin embargo, Gilberto Herrera armó una campaña para mentir y señalar que el caso estaba cerrado.
En la política mexicana abundan los personajes que se presentan como salvadores del pueblo. Hablan de justicia. Se autoproclaman defensores de los débiles. Pero detrás del discurso suele aparecer el método más viejo del poder: polarizar, manipular y dividir.
Las fábulas lo explican mejor que los tratados de ciencia política: El lobo siempre es el mismo. Se acerca al rebaño con voz suave. Se disfraza de pastor. El lobo nunca deja de ser lobo. Y tarde o temprano, se come a las ovejas.
Parecían regidores, alcaldesas o diputados. Pero en realidad…sólo eran parte del rebaño. Aquí ya se las comió.
@PedroPabloTR

