Pedro Pablo Tejada

El poderoso voto de las mujeres

En 2009 la elección se definió por 16 mil votos con 300 mil mujeres votando. En 2015 se decidió por 58 mil, con casi 400 mil mujeres que fueron a las urnas.

Si tan sólo el 5% en 2009 y el 15% en 2015 de las mujeres que votaron hubieran cambiado de decisión, ni Pepe Calzada ni Pancho Domínguez hubieran sido gobernadores de Querétaro. Hoy nuestra historia política sería muy diferente.

En 2021 con 850 mil mujeres con credencial del INE, Mauricio Kuri logró una histórica diferencia de 240 mil votos a favor, frente a la morenista Celia Maya. 480 mil mujeres sufragaron.

Desde la contienda de Calzada contra Manuel González Valle, el tamaño del voto femenino es muy superior a la diferencia porcentual con la que ganó un priista o un panista.

Hay elecciones que se ganan en la plaza pública… y otras que deciden (casi en silencio): las mujeres. ¿Su esposa, novia, mamá, prima, hermana o amiga le preguntan por quién deben votar? ¿O sólo le hacen creer que usted influye?

Antes de 1955, la política y el voto eran territorio exclusivo de hombres.

Setenta años después, la ecuación cambió. Hoy las mujeres no sólo participan: deciden.

En la elección de Claudia Sheinbaum votaron 6 millones de mujeres más que hombres.

En Querétaro, en la elección de 2024 se registraron 635,600 votos femeninos frente a 496,107 masculinos. Fueron a las urnas 139 mil mujeres más. 10 puntos de diferencia.

Mientras más cerrada se presuma una elección, mayor peso específico tendrá el sector femenil votante.

Tania Ruíz —una decisión estratégica acertada— irá en San Juan del Río, buscando ese voto. La pésima administración de Roberto Cabrera tiene muy preocupados a los panistas. Por ahí podría colarse Morena.

Hoy en Querétaro las mujeres representan el 51.67% de la lista nominal. Más de la mitad del electorado.

En 2027, tendrán la posibilidad de ejercer su voto más de 550 mil.

Un género que, además, vota más.

La ecuación es simple: más mujeres en el padrón, mayor participación femenina y, por tanto, mayor peso en el resultado final.

Hoy, muchas campañas de los sesudos asesores siguen diseñadas (sólo) bajo obsoletas lógicas del pasado: estructuras, alianzas, acuerdos, operadores.

El error es evidente.

Ningún partido pequeño (Movimiento Ciudadano, el veletísimo Verde o el moribundo PRI) tiene el peso cuantitativo que hoy tiene el voto femenino.

Una diferencia de hasta 10 puntos. No la definirá una alianza política medrosa y mañosa, con esos vividores de la política.

La diferencia la hará el voto femenino. Si fuera un partido, y decidieran votar por el mismo candidato, tendrían la mitad de los votos en la bolsa.

Una mujer vota con auténtica convicción. Naturalmente presiente quién es auténtico y quién engaña.

Además, es la única que puede hacer cambiar de preferencia política a sus familiares.

Hay una escena que se repite en cada jornada electoral: una mujer llega temprano a votar. Detrás, otra. Y otra más. Tres generaciones en una misma fila. Tres decisiones silenciosas que, sumadas, inclinarán el resultado.

Por eso, en Querétaro, la próxima elección será definida por ellas. Son un partido silencioso. Cauto y estratégico.

@PedroPabloTR

#PedroYLosLobos

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